¡Dejadme vivir! Geología, Paleontología, Ecología, Educación.

Enrique Gil Bazán.
Doctor en Ciencias Geológicas (Paleontología).
Dpto. Biología y Geología. IES Ramón y Cajal (Zaragoza)
Consejería de Educación, Universidad, Cultura y Deporte. Diputación General de Aragón.
Zaragoza, Aragón, España.

miércoles, 8 de febrero de 2012

El primer castor de Atapuerca

Castor fiber actual.

     Siguen siendo muy escasos los restos fósiles de castor en los yacimientos de Atapuerca, aun después de tantos años de investigaciones. Todos ellos han aparecido en los registros estratigráficos de la Trinchera del Ferrocarril de la sierra, en concreto en  el tramo rojo basal del relleno de Sima del Elefante, TE 10, y en Gran Dolina, en los niveles TD 4, y en TD5/6. Los últimos, los del TD5/6 tuve la suerte de estudiarlos  para mi tesis doctoral, siendo publicados después, cuya reseña, por si alguien tiene el interés de conocer los datos morfológicos y biométricos de los restos de ese castor, dejo en este enlace:  
                   
Mandíbula de Castor fiber de TD5/6 de Gran Dolina. Atapuerca.
Gran Dolina, base, con indicación de la zona volada por los militares.

     La  especial forma de obtención de estos restos de Castor fiber fue, a mi juicio, lo suficientemente significativa como para hacer esta reseña. En 1985  toda  la vertiente oeste de la Sierra de Atapuerca  estaba también, junto a una extensa zona,  bajo la jurisdicción militar, siendo un área habitual de maniobras militares. Durante ese año, enfrascado  ya con total dedicación a la elaboración de mi tesis sobre los micromamíferos de los rellenos kársticos de Atapuerca, y después de la campaña de excavación de ese verano, recibí la llamada del hoy arqueólogo de la Universidad de Burgos, Carlos Díez,  para comunicarme que en el transcurso de unas maniobras militares se había caído, por voladura con explosivos, parte del relleno sedimentario de Gran Dolina. El gran bloque de material que se derribó correspondía  a un conjunto de estratos de los niveles TD5 y TD6, quedando numerosos fragmentos esparcidos por el suelo de la trinchera. Es en esos bloques sueltos donde se encontraron los restos fósiles de Castor fiber, por lo que, a pesar del destrozo, fue de agradecer esta intervención militar. Ahora no parece sorprendente ni novedoso el encontrar restos de cualquier especie de mamífero en Atapuerca, pero en aquel momento de inicio de las investigaciones sistemáticas, dirigidas por Emiliano Aguirre, el localizar los primeros ejemplares fósiles de Castor nos resultó un gran dato científico que permitió completar  la lista faunística que se estaba confeccionando de los mamíferos presentes en los registros de Atapuerca. Y aunque fuera de esa manera un tanto estridente. Ello no solo facilitó la comprensión de las asociaciones faunísticas registradas, nivel a nivel,  en uno de los yacimientos más completos de cuaternario del mundo, sino que ayudó a establecer, con su presencia, un criterio fiable en torno a la reconstrucción paleoecológica  de los ambientes y entornos que existieron hace casi 800.000 años, que es la edad establecida para esos niveles estratigráficos. Por supuesto, los castores encontrados en los otros niveles  citados son más antiguos, pero hasta su localización años más tarde, los restos encontrados de TD5/6 de Gran Dolina fueron los castores más antiguos del Pleistoceno europeo. Más adelante, en 1994 y a la altura del  nivel TD6, se localizan restos que se asignan a una de las dos especies de homínidos registradas en Atapuerca:  Homo antecessor.

Vista de la Trinchera del Ferrocarril de Atapuerca vista desde lo alto de Gran Dolina.

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