¡Dejadme vivir! Geología, Paleontología, Ecología, Educación.

Enrique Gil Bazán.
Doctor en Ciencias Geológicas (Paleontología).
Dpto. Biología y Geología. IES Ramón y Cajal (Zaragoza)
Consejería de Educación, Universidad, Cultura y Deporte. Diputación General de Aragón.
Zaragoza, Aragón, España.

viernes, 2 de marzo de 2012

Dolinas: bellezas geológicas de alto riesgo

Bello paisaje con dolina en Villar del Cobo, Teruel. Foto in: Gutiérrez Elorza, M. y Peña Monné J.L.(1990).


     Es fácil encontrar reflejado en prensa  algún desgraciado incidente relacionado con la formación o activación de una dolina. No ocurre en todos los sitios, pues para que ese fenómeno se produzca es necesario que los materiales geológicos del lugar sean de naturaleza calcárea o yesífera, que son  las rocas sobre las que fundamentalmente se desarrollan las dolinas. Por ello se excluyen para su localización las áreas en las que no abunden esos materiales. Por experiencia sé que hay cierta confusión popular respecto a qué son las dolinas, oyendo sencillas  denominaciones descriptivas que van desde “agujeros del terreno”, pasando por “boquetes profundos del campo” y hasta “simas” de más o menos profundidad. Y no les falta razón, al menos en parte, aunque podemos precisar algo más.
Dolina de Villar del Cobo, Teruel. Foto: internet.
Dolina de Villar del Cobo (Teruel). Foto: E. Gil.
Dolina. Villar del Cobo (teruel). Foto: E. Gil.

Dolina junto a la autovía de Logroño, en Zaragoza. Foto: internet.
     Las dolinas son formas de relieve superficial consistentes en depresiones de muy variadas dimensiones (de 1 a 400 metros de ancho, y de 1 hasta más de 200 metros de profundo) originadas por dos procesos que pueden actuar aislada o conjuntamente, que son la disolución y el hundimiento. Como he dicho anteriormente se producen en yesos y calizas, sobre todo, siendo de formas redondeadas u ovoidales, pudiendo tener sus paredes verticales  o inclinadas en forma cónica, presentando en su fondo, plano o no, un sumidero o punto donde se conecta el exterior con el interior del sistema kárstico al que pertenece, en el caso de rocas calizas. La mayor parte de ellas pertenecen o aparecen asociadas en los denominados “campos de dolinas”, áreas en las que se concentran agrupadas numerosas dolinas, muchas de las cuales llegan incluso a fusionarse, dando estructuras coalescentes.

Dolina en las proximidades de Zaragoza. Nivel freático aflorante.
 Foto. internet.
Dolina. Zaragoza. Foto: internet.
     Es indiscutible la gran belleza que suelen presentar muchas dolinas  al observador, pues generan  grandes irregularidades del relieve que en algunos casos llegan a caracterizar a zonas enteras de una región, como es el caso de la parte suroeste de la Sierra de Albarracín, en Teruel, en concreto en las cercanías de localidades como  Villar del Cobo y Griegos, donde se pueden contemplar una de las mejores expresiones de este fenómeno geológico de Aragón y España. Estas se desarrollan en potentes series de materiales calizos del Jurásico, por lo que las dimensiones allí alcanzadas por el modelado kárstico de estas dolinas son tan generosas que han llegado a modelar definitivamente la geografía de su entorno montañoso y casi deshabitado.

Campo de dolinas de Villar del Cobo (Teruel) in: Gutiérrez Elorza, M. y Peña Monné, J.L. (1990).


     Pero no siempre el modelado con dolinas resulta un elemento geológico bello e inocente. La formación de dolinas en terrenos, fundamentalmente del Terciario, y en especial  con abundantes yesos, suelen representar un verdadero problema social, por el riesgo geológico  que origina. Esto se comprueba en todo el corredor del Ebro, siendo el entorno de Zaragoza una zona especialmente sensible a estos relieves. Los depósitos cuaternarios de aluvión fluvial que tapizan los yesos y margas infrayacentes en esta zona suelen presentar irregularidades, fisuras y fracturas que facilitan la infiltración de agua de lluvia y escorrentía. Esta llega a las inferiores zonas de yesos que son fácilmente disueltos, por lo que generan en su fase inicial pequeñas cavidades que, en su desarrollo, suelen alcanzar grandes dimensiones. Cuando los materiales que sirven de cúpula a esa cavidad, por diversos motivos,  pierde consistencia, termina por caer y generar así una dolina. A veces este proceso es rápido, por colapso, y otras, lento y progresivo, dando lugar a subsidencias y hundimientos con bloques de derrumbe del techo. En zonas agrícolas esas dolinas, en contacto con el nivel freático, llegan a formar verdaderas lagunas, las cuales forman parte del paisaje rural, por lo que son conocidas por la mayoría de los vecinos, por su uso lúdico, o por el susto y sorpresa al ver “aparecer” en sus campos, de repente, un agujero de considerables dimensiones. Aun así, suelen ser  mucho más problemáticas y peligrosas las que se originan en zonas de expansión urbana de las ciudades, donde es necesario tomar medidas estructurales que permitan realizar edificaciones sin riesgo, o con el menor posible. Su aparición casi repentina genera en los edificios grietas, fisuras, desgarres, o  derrumbes localizados de viviendas que pueden ser el origen de una tragedia humana.

Esquema de formación inicial de dolinas en yesos.
 Foto. internet.


Lado Este de dolina de Villar del Cobo (Teruel). Foto: E.Gil.
Dolina junto a la autovía a Logroño, en Zaragoza. Foto. internet.
     La gran problemática que surgió en los años 2002 y 2003 en relación a la construcción del trazado del AVE por la ciudad de Zaragoza se debió a la desconfianza en la prevención de este riesgo por parte de las empresas encargadas del proyecto. Por suerte, y supongo que gracias a una buena ejecución técnica, no se ha producido hasta ahora ningún incidente digno de mención en las zonas sensibles de dolinas junto a Zaragoza, aunque el proceso sigue activado geológicamente.  Sin embargo, la expansión actual de la ciudad en los circundantes barrios nuevos del sur de la ciudad, por situarse encima de materiales susceptibles de disolución y hundimiento, sigue siendo objeto de revisión continua ante el riesgo geológico del proceso natural de formación de dolinas. Es, por tanto, necesario un trabajo de prevención del riesgo  geológico, e intentar paliar o corregir los daños que se generen. Para ello es preciso atender y seguir decididamente las indicaciones de los mapas de riesgo elaborados por los geólogos especialistas, además de restringir drásticamente la construcción en zonas de alto riesgo, en las que estas formas de modelado geológico, implacables, siguen amenazando con un proceso lento y sin intermitencias de alteraciones  y cambios del perfil del suelo.

Esquema de las diferentes formas de modelado kárstico, incluyendo las dolinas, en calizas. Foto: internet.

Dolina en Villar del Cobo (Teruel). Foto. E. Gil.

Se recomienda ver el siguiente vídeo realizado por personal científico de la Universidad de Zaragoza sobre la formación de dolinas: https://www.youtube.com/watch?v=D7qD1qMUcYU

Bibliografía citada:
Gutiérrez Elorza, M; Peña Monné, J.L. (1990). Las formas de relieve de la provincia de Teruel. Cartillas turolenses, nº estraordinario 7. Instituto de Estudios Turolenses. Dip. Prov. de Teruel. 66pp.


4 comentarios:

  1. Excelente articulo, es un fenómeno mas que desconocido acá en Honduras, pero debido a temblores se han presentado algunos donde el área es yesífera, teniendo una hoquedad interna, el movimiento telúrico y el peso de la vivienda provoca que ceda el terreno bajo ella.

    Por supuesto la explicación gráfica de este articulo es estupenda

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  2. Tienes que ver las Dolinas de Pozondón

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  3. http://www.mendikat.net/foto.php?numero=356&imagen=65#foto
    Lapiaces en el parque del Gorbea. También hay dolinas.

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  4. Traté este tema en mi blog, y he descubierto una descripción más autorizada en éste. Le pongo un enlace para que los (pocos) lectores que me siguen tengan más conocimientos sobre estas características del terreno.

    http://desdemitaina.blogspot.com.es/2014/03/la-tecnologia-de-la-nasa-versus-las.html

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