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Búfalos asiáticos introducidos en la Laguna del Cañizar, de Villarquemado. |
Al oeste de la provincia de Teruel se encuentra la Laguna
del Cañizar. Con casi 12 km2 de superficie esta zona lacustre fue
uno de los humedales más extensos de la España interior. Durante la edad media
se intentó drenar en varias ocasiones para aprovechar su extensión para la
agricultura y ganadería. En la primera mitad del siglo XVIII, entre 1729 y 1732,
se realizaron las obras dirigidas por el mismo ingeniero, D. Domingo Ferrari,
que ejecutó las obras del pozo artesiano de Cella, también en Teruel, y que
consiguieron su desecación definitiva. Desde entonces hasta principios de
nuestro siglo, un cambiado paisaje ha facilitado la vida y las labores
agrícolas de los pueblos de los alrededores.
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Situación geográfica de La Laguna del Cañizar, en Villarquemado. |
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Vista aérea invernal de la laguna. |
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Mirador junto al centro de interpretación de la laguna. |
Es en los últimos años cuando se ha producido el “renacer de
la laguna” como se incide y valora desde la Asociación de Amigos de las lagunas
del Cañizar (ASALCA) e instancias locales y regionales, “recuperando” este lugar como área de gran valor ecológico
como es la antigua laguna. Es el quinto humedal del interior de España y el
segundo de agua dulce, solo superado por las Tablas de Daimiel, en Castilla-La Mancha.

No dudo en absoluto de la buena intención de esa asociación
al querer recuperar ecológicamente ese entorno, pero nos cabe hacer alguna
reflexión sobre lo adecuado y “ecológico” de
esa intervención. Aún recuerdo cómo los más comprometidos y convencidos
grupos ecologistas de diferentes organizaciones (pongan ustedes los nombres que
conozcan de las mismas) se enfrentaron enérgicamente a las instituciones y organizaciones
que impulsaban la Expo de Zaragoza, que se celebró en 2008, para impedir como
fuera que se realizara en el conocido meandro de Ranillas del río Ebro. Eso era
debido a que, según ellos, se debía conservar lo que ellos denominaban el “ecosistema
agrícola”. Sin duda podemos comparar esta intervención humana de la Expo de
Zaragoza con la desecación en el siglo XVIII de esa laguna de Villarquemado.
Pero una vez hecho por los humanos el “mal”,
la naturaleza reacciona por sí misma, empezando, en este caso de Teruel, un
proceso de sucesión ecológica secundaria, que ha permitido que, con agricultura
o no, la superficie antes ocupada por el agua, haya estado dotada durante décadas de una biocenosis, con
elementos vegetales y animales propios de entorno. Es decir, la naturaleza ha
adaptado sus necesidades al nuevo biotopo que el hombre, en busca de sus
intereses, le ha cambiado por completo. Por tanto, el proceso inverso que ahora
se ha pretendido hacer, o se ha hecho ya casi por completo, de "devolver a la
naturaleza" lo que era suyo: el entorno lagunar de antaño, es claramente otra agresión al
ecosistema reinante allí durante los últimos tres siglos, con predominio de zonas
agrícolas y ganaderas en la antigua laguna.
Han corrido ríos de tinta en los últimos años sobre el daño ecológico que suponen las especies invasoras o foráneas. Pues bien, en Villarquemado se ha introducido un pequeño rebaño de búfalos asiáticos como especie exótica, casi como decoración, en un entorno que no le corresponde en absoluto. ¿Algún grupo ecologista ha dicho algo en contra? ¿Es esto correcto ecológicamente hablando? ¿No
es también una agresión ecológica el deshacer un ecosistema para construir
otro, aunque ese otro fuera el de hace siglos? ¿El ecosistema agrícola de
Villarquemado no les parecía respetable y conservable, esta vez, a los ecologistas? ¿Saben realmente lo que
hacen esos grupos conservacionistas? ¿Conservacionistas, de qué?
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Bandada de grullas sobrevolando la laguna. |