¡Dejadme vivir! Geología, Paleontología, Ecología, Educación.

Enrique Gil Bazán.
Doctor en Ciencias Geológicas (Paleontología).
Dpto. Biología y Geología. IES Ramón y Cajal (Zaragoza)
Consejería de Educación, Universidad, Cultura y Deporte. Diputación General de Aragón.
Zaragoza, Aragón, España.

miércoles, 28 de septiembre de 2016

Necesidad de asignaturas de cultura científica.



     Se refiere el término "Cultura Científica" al nombre de las nuevas asignaturas que se imparten en 4º de ESO y 1º de Bachillerato. La de cuarto se implanta este año y la de bachillerato comenzó su andadura el curso pasado. Cuando se propusieron en el diseño de la nueva ley de educación (LOMCE) hubo muchos pronunciamientos negativos y en contra de las mismas. Resultaba difícil de entender que en un bachillerato científico, donde el peso fundamental del curso lo tienen asignaturas de ciencias como la Física y Química, o Biología y Geología, además de Matemáticas, se añadiera una asignatura con contenido científico también y que es un recopilatorio de muchos temas de ciencia que presentan un importante eco social, como los riesgos naturales, la evolución o la biotecnología, entre otros. Se veía con mejores ojos para el bachillerato de sociales y humanidades, pues allí es donde se detectan las mayores carencias del alumnado en estos contenidos científicos.
     Los matriculados en los niveles educativos en los que debe impartirse “Cultura Científica” tienen unas edades en las que la enseñanza de contenidos científicos no puede quedar limitada a una simple descripción de acontecimientos naturales o leyes empíricas experimentales que les ilustren. La sociedad actual imprime un ritmo muy acelerado a la educación y a los enseñantes. Se pretende que sea percibida la necesidad de conocer temas relacionados con  diferentes disciplinas científicas con el fin de ver su inmediata aplicación y utilidad. Ya no sirve almacenar datos biológicos, geológicos, físicos o químicos simplemente. Es necesario “enseñar” que gran parte de la ingente lista de contenidos científicos que hoy en día se explican en un bachillerato sirven, son útiles para la sociedad y, por tanto,  es imprescindible el conocerlos.
 
 

     Si la juventud actual consigue formarse creyendo que es fundamental  conocer la base científica de las especialidades tradicionales de la ciencia podrá verse protegida en el futuro de verdaderas agresiones provenientes del mundo de la política. En ocasiones por desconocimiento integral de temas relacionados con la ciencia, en otras por intereses  electorales, y  otras muchas por los dos, de vez en cuando hay que oír intervenciones esperpénticas que usan como anzuelo para conseguir votos de muchos incautos ciudadanos. Una de las más recientes realizadas por un alto cargo de un partido político es la de proponer, con el objetivo de reducir el coste del recibo de la luz, el volver a utilizar en mayor proporción el carbón español y eliminar casi por completo la importación de carbón extranjero. Claro, esta propuesta, que para muchos seguidores de estos personajes les puede resultar maravillosa por el matiz “social” que lleva implícita, no es más que una demostración de desconocimiento del que la emite, o de un engaño consciente, que no debería haberse producido ni debe consentirse. De forma muy resumida, la razón por la que no se utiliza carbón español  y debe importarse  de fuera es por la malísima calidad del mismo. Exceptuando algunos afloramientos de las cuencas mineras asturianas, la mayoría del carbón extraído, por ejemplo, en las cuencas turolenses,  es de bajísima calidad. Su alto contenido en azufre hace que su quemado genere altas concentraciones de gases sulfurados que, al hidratarse en la atmósfera,  son la base de  la lluvia ácida, por un lado, además de producir en su combustión un importante aumento en las proporciones atmosféricas de este y otros gases invernadero que son los que causan una aceleración del actual cambio climático. Y esto por no mencionar el altísimo costo económico de extracción de sus minas.  En fin, todo ventajas, como vemos. El futuro energético debe fundamentarse en el uso de energías alternativas, limpias, no contaminantes. La propuesta antes descrita es una aberración ecológica que debería tener una airada contestación por parte de los grupos conservacionistas, aunque es poco probable, pues parece que estén desaparecidos últimamente, no se sabe muy bien si por voluntad propia o por estar sometidos o  “domesticados” por determinadas fuerzas sociales. 
 
 
     Si explicando en estas asignaturas los principios básicos de una aplicación correcta de los avances de las distintas ciencias, y su repercusión  en la sociedad actual,  se consigue que los votantes del futuro sean capaces de discernir quién les pretende confundir, engañar, o vivir del cuento, cuando soliciten su voto, habremos avanzado mucho. Así que intentaremos aportar nuestro granito de arena.