¡Dejadme vivir! Geología, Paleontología, Ecología, Educación.

Enrique Gil Bazán.
Doctor en Ciencias Geológicas (Paleontología).
Dpto. Biología y Geología. IES Ramón y Cajal (Zaragoza)
Consejería de Educación, Universidad, Cultura y Deporte. Diputación General de Aragón.
Zaragoza, Aragón, España.

lunes, 30 de enero de 2012

Un ejemplo de posible esoterismo geológico en Torrebaja (Rincón de Ademuz, Valencia).



San Roque, en la iglesia parroquial de Torrebaja, Valencia.
     Quiero dejar claro de antemano que lo que van  leer no es el resultado de una alucinación o de un estado de “éxtasis” especial en el que he entrado últimamente. Solo mi interés por la historia, el arte, la geología y, por qué no decirlo, lo insólito, oculto y misterioso, junto a mis observaciones por los sitios por los que paso o visito, me hacen reflexionar y exponer, de la mejor manera que sé y  puedo,  mis dudas y averiguaciones  sobre temas tan controvertidos como la relación entre el entorno natural  geológico y sus misterios circundantes.
      La pequeña comarca valenciana a caballo entre Aragón y Castilla-La Mancha ha sido objeto de bastantes estudios históricos y científicos a lo largo de los últimos decenios. Al estar en un lugar de paso y siempre en conflicto de posesiones entre reyes peninsulares se vio como escenario seguro de infinidad de incursiones, ocupaciones e imposiciones que no han hecho más que ayudar a forjar, sin duda, la manera de ser actual de sus gentes. Pero como en casi todos los  sitios. Esta especial ubicación  la ha hecho deficitaria, a mi juicio, en ser objeto de interés por parte de investigadores  en otros campos del conocimiento. La paleontología, sin ir más lejos, espero que dé un buen número de aportaciones a la ciencia desde los registros paleontológicos que en esta tierra se encuentren y estudien en el futuro.
      En general, la geología, que ha sido tan generosa en manifestaciones de todo tipo  e  intensidad en la zona, es otra de las grandes ausentes, en profundidad, en el compendio de conocimientos que se pueden obtener en todo el Rincón de Ademuz. En esta entrada comentaré alguna cuestión, a mi entender relevante, que siempre me ha intrigado, seguramente por mi afición a determinadas cuestiones esotéricas, respecto al especial “decorado” geológico que le rodea,  y la localización de ciertos elementos arquitectónicos, a  la población del rincón que más frecuento, como es Torrebaja. Seguro que muchos de los lectores conocerán que estamos hablando, desde un punto de vista geológico, de la zona final de la Depresión Calatayud-Teruel-Mira, de relleno sedimentario calcáreo, arcilloso y arenoso,  en esencia, del  terciario, enmarcado éste en unos márgenes rocosos, fundamentalmente calcáreos, del mesozoico o  era secundaria (ver en este mismo blog la entrada “Geología y Paleontología del Rincón de Ademuz”). Esto no es nada raro o fuera de lo normal, claro está, aunque si lo unimos a algunos datos históricos de la población de Torrebaja  la cosa cambia.
Mapa topográfico a escala 1:25.000 de Torrebaja, con indicación del Puntal del Mediero, y las ermitas de san José y san Roque.
       La antigua ubicación del  primitivo poblado de Villar de Orcheta, a los pies de La Loma, junto a Torrebaja, donde se  han localizado restos de cerámica y huesos animales, parece responder al asentamiento inicial (posiblemente ibérico) y con reocupación medieval, por sus características de estilo y forma de sus restos. Todo ello puede ser la expresión cultural, respecto al Medievo y épocas posteriores, de unos ocupantes que bien podían  ser  los moriscos que parece ser que ocuparon hasta inicios del siglo XVII, con su expulsión,  buena parte del sur de Aragón y estas tierras valencianas, después de la primera reconquista de la zona hecha por  Pedro II de Aragón   en el siglo XIII (1210), y más adelante Jaime I de Aragón,  tal y como está documentado históricamente. Es en ese contexto donde resulta un tanto extraño la construcción de un edificio religioso católico en (y junto a) ese yacimiento de Villar de Orcheta, la ermita de San José, justo al paso del camino real de Aragón a Valencia, con una orientación poco relacionada con la necesaria orientación hacia el sur, muy  habitual en el urbanismo y los caseríos en esa zona, por razones de protección ante las inclemencias del tiempo. El eje mayor de la ermita de san José  presenta una dirección de N117ºE, es decir, está mirando, respecto al norte, 117º hacia el este, dirección que es muy aproximada a la que marca, desde el lugar, a La Meca, en la actual Arabia Saudí.
Vista desde san Roque del monte piramidal "El puntal del Mediero".
     
El Puntal del Mediero.

El Puntal del Mediero.
    
      Este dato anterior, que puede ser fruto de la casualidad y no algo intencionado por los constructores, tal y como muchos pueden haber pensado al leerlo, se completa con otro de la misma localidad y que tiene que ver con otra ermita, la de san Roque, situada en un promontorio de materiales terciarios que sirve de “quilla” rocosa a las dos partes del pueblo: la aireada y azotada por el cierzo del norte, y la soleada y tranquila zona sur del pueblo, climáticamente hablando. Y en lo alto, en el límite y división entre el lado “bueno” y el “malo”, se encuentra a citada ermita, cuya orientación tampoco pasa desapercibida al que tiene inquietudes esotéricas. Se trata de una construcción más reciente que la ermita  de san José, aun siendo del siglo XVII, de factura neoclásica, y que recientemente ha sido restaurada, incluyendo sus pinturas murales del interior. Pero una de las cuestiones que resultan extrañas de esta ermita es también su orientación. Su eje mayor y orientación del portal delantero presentan una dirección de N100ºE, algo menos que la ermita de san José, desviándose de una aparente dirección también a La Meca,  lo que puede explicarse y  justificarse con otro dato de interés.
San Roque, en Torrebaja.
      El santo al que está dedicada esta ermita, san Roque, nacido en siglo XIII (1295),  tiene una connotación esotérica muy interesante. Como muchos sabrán, ese santo protector de los animales, sobre todo de los perros, y benefactor de muchedumbres en casos de epidemias, catástrofes naturales o calamidades, fue sanado (al lamerle su perro) de una gran infección en la que se llagó por todo el cuerpo, siendo representado en la imaginería tradicional mostrando su rodilla izquierda y señalando en ella, o un poco más arriba según la escultura que se contemple, una llaga, en señal o mensaje de su influencia salvadora y sanadora. Pues bien, imaginería tradicional desde el siglo de oro español, pues con anterioridad a esa época  en las representaciones de su rodilla no había llaga alguna. Y esto es debido a que ese gesto tan poco usual  en un santo, como es “arremangarse el faldón” para enseñar la rodilla y pierna,  es señal inequívoca para los expertos de tratarse de un santo “iniciado” en el conocimiento críptico, esotérico y poco ortodoxo, respecto a los mandatos oficiales de la iglesia tradicional. Y qué casualidad que esa desviación de grados en la dirección geográfica en su ermita, siete menos que la de san José, repito, respecto a esa posible orientación a La Meca, se compense con un alineamiento de la “mirada” de san Roque con uno de los promontorios montañosos más señeros y significativos del Rincón de Ademuz: el Puntal de Mediero. Ese monte,  curiosamente de forma casi  piramidal, achatado  en su cima, preside señorialmente  con su estructura geológica calcárea del jurásico, de hace  casi 100 millones de años desde su formación,  y casi aislado por erosión en el relieve al que pertenece, el área donde más extensa es la zona habitable por el hombre de todos los alrededores, al presenciar la desembocadura del río Ebrón en el Turia, con una formidable vega que ha servido de sustento a muchas  generaciones. ¿Cuál es la razón por la que no se orienta una ermita hacia el sur, por cuestiones climáticas, o hacia el caserío original del siglo XVII de Torrebaja, al que pertenece,  y sí se hace hacia un monte singular, dedicando la titularidad del sitio a un santo iniciático? ¿Se consideraba ese monte como lugar propicio para notar o percibir allí las llamadas por los expertos en esoterismo “fuerzas telúricas” de nuestra Tierra? ¿Su conexión con un san Roque iniciático, disponiendo de una ermita de dirección peculiar, puede servir como señal o aviso a generaciones posteriores de algo políticamente incorrecto para la época? No tengo la respuesta a todas estas preguntas pero no me resisto a hacerlas aun corriendo el riesgo de ser tachado por los poseedores, según ellos,  de  la verdad, como de fantasías, elucubraciones inmaduras o retorcimiento de datos inconexos que no conducen a nada. Si alguien sabe algo al respecto que, por favor, me lo diga.
Rezando mirando a La Meca.

Oración a san Roque, por si acaso… :
      Glorioso San Roque, te agradecemos que desde tu sencillez nos recuerdes que Dios también está cerca de nosotros, cuando recibimos la conmoción del dolor y la enfermedad. Ayúdanos a vivir estas situaciones con serenidad y paz, agradeciendo el servicio de los que nos ayudan. Que no olvidemos que nuestra vida, es avanzar por el camino de Jesucristo, sirviendo y amando desde la pobreza, y para que siempre luchemos, contra todo lo que degrade y destruya la dignidad humana y la convivencia social. Querido San Roque, protector y guía de nuestra comunidad, se para nosotros testimonio de fortaleza y paz. Oh, Santo Patrono, San Roque, ruega por nosotros. Amén.

4 comentarios:

  1. Amigo Enrique me ha encantado tu artículo, muy interesante y como siempre me lleva a la reflexión y el pensamiento. Se puede decir que eres un provocador intelectual.
    Es todo un placer pasear por tu blog.
    Un abrazo
    Óscar

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  2. Hola, Enrique: he leído con gusto tu entrada y no dejan de llamarme la atención las connotaciones esotéricas que encuentras en nuestras ermitas locales san José en Los Villares y san Roque en Los pajares, vinculando situación y orientación con respecto a La Meca... Ciertamente, el asunto daría para un largo estudio, aunque quizá poco productivo: en humilde opinión, ambas construcciones se orientan al modo clásico de tantas construcciones religiosas del estilo, mirando al Este, por donde nace el sol, donde está Jerusalén (orientación judeocristiana) y también La Meca (orientación musulmana).
    La ermita de san José, como bien dices, se halla en un punto del viejo camino de Ademuz a Teruel, que forma parte del Camino Real de Valencia y Castilla a Aragón por esta parte, y ya aparece citada en el testamento de don Diego Ruiz de Catellblanque [Testamento de Diego Ruiz de Castellblanch. (2011, 18 de diciembre). Wikipedia, La enciclopedia libre. Fecha de consulta: 09:29, enero 31, 2012 desde http://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Testamento_de_Diego_Ruiz_de_Castellblanch&oldid=52297493.], a finales del primer tercio del siglo XVII, pero su origen puede ser algo anterior. Existe un documento que publiqué hace tiempo relativo a los cierto problema de infidelidad que hubo entre los moros de Torre Fondonera (1425), la forma antigua en que se denominaba Torrebaja, Torrefondonera del villar de Orcheta... [Noticia de los moros en Torrebaja (1425). (2011, 16 de mayo). Wikipedia, La enciclopedia libre. Fecha de consulta: 09:17, enero 31, 2012 desde http://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Noticia_de_los_moros_en_Torrebaja_(1425)&oldid=46427563.]

    Respecto a la ermita de san Roque, Pascual Madoz (1847), al decir de Castielfabib y sus ermitas censa la de san Roque, como “muy inmediata al lugar de Torrebaja”, añadiendo: “Consta por tradición que frente á la puerta de la ermita de san Roque existieron 3 pilares de piedra en forma de triángulo, mandados poner por el rey D. Jaime [el Conquistador (1213-76)] en agradecimiento de la grande cooperación que le prestaron los vecinos de esta villa en la reconquista de Valencia [1238], previniendo que todos los que se acogiesen dentro de este triángulo perseguidos por la justicia, fuesen perdonados ó absueltos por graves que fuesen sus delitos. Al N[orte] de la misma ermita, ó sea a su espalda, existen todavía (1847) otros 3 pilares de sillería, también en forma de triángulo y de elevación como de 3 varas, figurando una horca, en cada uno de los cuales se ven barras de Aragón, lo cual denota al parecer que tuvo este pueblo el privilegio de picota y horca”. [MADOZ, P., Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico…, Madrid, 1847, tomo VI, pp. 166-167].
    No sé si conocías estas referencias; en todo caso recibe un cordial saludo.

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  3. Hola Alfredo. Muchas gracias por tus datos sobre san Roque, que no conocía. En cuanto a san José creo que va siendo hora que se tenga en cuenta la posibilidad de excavar esa zona y obtener información precisa de los asentamientos que allí ha habido. Es algo que se debe mover para un futuro inmediato. Ya estaremos en ello y al tanto. Un saludo.

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  4. Hola Enrique, veo, que has recogido el testigo, del amigo Alfredo, y de mi tio Ricardo Fombuena, el articulo , me parece muy bonito, perfectamente estudiado, y ubicado,con un poquito de imaginación, si cabe, pero le hace más ameno, cuando inserta, supuestos elementos religiosos desconocidos, como la intriga, dentro de la iglesia del 1300 ,casi nada, continua con tus escritos, al respecto, Quien mejor que tú, un abrazo

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