¡Dejadme vivir! Geología, Paleontología, Ecología, Educación.

Enrique Gil Bazán.
Doctor en Ciencias Geológicas (Paleontología).
Dpto. Biología y Geología. IES Ramón y Cajal (Zaragoza)
Consejería de Educación, Universidad, Cultura y Deporte. Diputación General de Aragón.
Zaragoza, Aragón, España.

domingo, 30 de noviembre de 2014

Un nuevo museo en Zaragoza.

 
    
Paraninfo de la Universidad de Zaragoza, lugar
 donde se ubica el nuevo Museo de Ciencias Naturales.
     Se inaugura este mes de diciembre. Se trata del Museo de Ciencias Naturales de la Universidad de Zaragoza, que estará ubicado en el precioso edificio del arquitecto Magdalena concebido en su día como facultades de medicina y ciencias de la universidad. Allí van exponerse parte de las colecciones del jesuita Longinos Navás, así como las “colecciones” del ya extinto museo de paleontología del departamento homónimo universitario. En este último museo, dirigido por el catedrático de paleontología Eladio Liñán, se mostraban, desde la década de los 80 del pasado siglo, una serie de piezas fósiles de distintas edades y grupos de organismos, en una pequeña sala habilitada para ello en las dependencias universitarias. Si bien es cierto que a cargo de proyectos de investigación promovidos desde este pequeño museo, y subvencionados por la Diputación General de Aragón,  se han formado varios investigadores en paleontología, cabía esperar una “puesta en escena” de cara al público un poco más didáctica, moderna  y dinámica de la que ha habido hasta recientes fechas.
Vitrinas del museo de paleontología
de la Universidad de Zaragoza

En Dinópolis, Teruel.

     Esperemos que ahora todo cambie para mejor. En primer lugar, hoy en día es inconcebible llamar “museo” a una simple colección de piezas fósiles expuestas en vitrinas, casi amontonadas, y sin un apoyo museográfico informativo adecuado. Ha sido muy habitual en este tipo de museos paleontológicos el confundir el concepto de museo con el de exposición y el de colección. Seguramente razones presupuestarias han lastrado la mayoría de las instalaciones que se han realizado, además de no tener en cuenta la importante componente social que un museo de verdad requiere. En ese sentido es necesario reseñar la calidad museística que presenta el Museo Paleontológico Aragonés, ubicado en las instalaciones de Dinópolis de Teruel, donde se ha compaginado una cuidada exposición de restos fósiles con la necesaria vertiente didáctica que estos montajes requieren. Esperemos que el público aragonés se encuentre ahora en Zaragoza con un museo de calidades y cualidades adecuadas a las necesidades educativas actuales de la población. Además de desear que este nuevo Museo de Ciencias Naturales de la Universidad de Zaragoza esté concebido y diseñado con modernas  técnicas museísticas, sería necesario también dar una solución digna (se quedan sin museo…) a la Asociación de Amigos del Museo de Paleontología de la Universidad de Zaragoza (SAMPUZ), muy querida y conocida  por la sociedad aragonesa, en general, y que con su esfuerzo y trabajo durante todos estos años atrás han sabido conectar la paleontología con la sociedad, muchas veces, con más ahínco y dedicación que los principalmente interesados en ello, como deberían ser los mismos investigadores. Veremos en qué queda todo esto.



 

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