¡Dejadme vivir! Geología, Paleontología, Ecología, Educación.

Enrique Gil Bazán.
Doctor en Ciencias Geológicas (Paleontología).
Dpto. Biología y Geología. IES Ramón y Cajal (Zaragoza)
Consejería de Educación, Universidad, Cultura y Deporte. Diputación General de Aragón.
Zaragoza, Aragón, España.

jueves, 26 de abril de 2012

Impacto visual junto a la cascada del Molino de San Pedro (Río Cabriel, El Vallecillo, Teruel).


     El Vallecillo es un pequeño pueblo situado en el lado oeste de la Sierra de Albarracín, en Teruel. En sus proximidades nace el río Cabriel, famoso hace unos años por la lucha llevada a cabo entre la comunidad de Castilla-La Mancha y el gobierno central con motivo del trazado del AVE a Valencia, desde Madrid, y la conservación de las famosas Hoces del Cabriel. Es el mismo río.
     Cerca del nacimiento, a unos 500 metros, se sitúa la cascada llamada del Molino de San Pedro, foco de atracción turística local, muy visitada en verano casi en exclusiva por excursionistas de los alrededores, ya que el lugar, en mi opinión precioso, no es demasiado conocido ni reconocido por el público en general, debido a que los accesos son difíciles, los servicios e infraestructuras turísticas escasos o inexistentes, además de quedar alejado de las rutas turísticas que se promocionan del interior peninsular. En resumen, que queda lejos de casi cualquier sitio. Precisamente por ese motivo es muy apreciado por gentes que en busca de algo “muy natural” y “sin tocar” se acercan hasta allí.
Cascada del Molino de San Pedro, El Vallecillo, Teruel.
Foto: Óscar Pardo de la Salud.
     Hace unos años que no visito el lugar, pero gracias a Óscar Pardo de la Salud, en su blog, he descubierto una novedad en ese precioso entorno de la cascada del Molino de San Pedro (http://blogdeoscarpardodelasalud.blogspot.com.es/2012/04/el-vallecillo-teruel-sale-en-defensa-de.html). Se trata de la construcción de nueva planta de un edificio destinado a alojamiento rural. Un pequeño hotel cuya obra está inconclusa debido, al parecer, a la paralización de las obras debido a la acción de protesta de un colectivo de personas que, inquietas y preocupadas por la conservación del medio ambiente de este entorno, han conseguido  este hecho. Y parece que  han conseguido parar las obras debido a alguna cuestión legal incumplida claramente, desde un punto de vista medioambiental.
     Creo que se pueden argumentar una serie de cuestiones respecto a la oportunidad y necesidad, o no, de construir ese edificio junto a la cascada de El Vallecillo. Y en primer lugar quiero dejar claro que el impacto visual que muchos de los que han visto el edificio en obras es el mismo que el que puedo sufrir yo al verlo, por lo que comparto con Óscar Pardo su preocupación por la aparente destrucción visual de ese entorno. Está claro que visto ese edificio así, junto al agua de la cascada, en un paraje tan hermoso, resulta muy provocativo y supone una señal de alarma ante cualquier persona mínimamente sensible con la naturaleza. Pero dicho esto, hace falta decir que para ir en contra de esa construcción, como parece que va ese colectivo de personas, para apuntalar un argumentario consistente y rotundo que demuestre que ese edificio es todo un atentado ecológico y, en definitiva, demostrar que nuestro descontento  se basa en principios conservacionistas, hay que tener claras unas cuantas cuestiones medioambientales, las cuales no pueden ir teñidas de demagogias, tópicos o convencionalismos ideológicos que parecen ir de la mano de otros intereses.
Cascada de El Vallecillo, Teruel. Obras paralizadas del hotel junto a la cascada.
Foto: Óscar Pardo de la Salud.
     Para decir que no me gusta que se construya un edificio junto a la cascada del Molino de San Pedro no puedo argumentar, bajo la apariencia de conservacionismo y pureza ecológica, cuestiones esgrimidas por esas personas, como las siguientes:
1.- Que ese hotel va a generar una serie de residuos que se verterán al río, “recién nacido”. Desde luego, casi seguro que será así, pero ¿nadie se ha parado a pensar dónde van los residuos del pueblo cercano desde siempre? ¿Esos residuos no cuentan en sus puros  ideales ecológicos?
2.- Que será mayor el impacto ecológico producido por la conducción eléctrica hasta la instalación hotelera que el propio hotel. Por supuesto, no es algo “natural”  ver unos cables eléctricos y postes por el monte hasta llegar al hotel, pero, ¿cómo llega al pueblo la luz? ¿O a cualquier otro sitio?
3.- El impacto visual que el hotel genera tan próximo a la cascada es evidente. No hay duda.  ¿Y el que generaba el molino que estaba justo debajo del hotel y que nadie parece que ha pretendido derribar hasta ahora? ¿Y el ramal de obra  de la acequia para llevar agua hasta el antiguo molino, que todavía está, por qué no se derriba para conseguir así una perspectiva mejor de la cascada?
4.- Pretender que este rincón sea “reserva de la biosfera”, en fin, no quiero quitar ilusiones a nadie, pero me parece apuntar demasiado alto con tan poca escopeta. Es un lugar agradable, geológicamente curioso, entrañable para los amantes de este tipo de rincones bucólicos, pero pretender esa denominación solo indica que las personas que lo proponen, con todo mi respeto, han  debido de viajar poco por el mundo  o no conocen demasiados espacios naturales de especial relevancia.
     Sin embargo, y ya que una marcha atrás se ve algo complicado, ¿no podemos pensar en positivo con este edificio? ¿Tan difícil es querer adaptar la construcción a las especiales características de su peculiar entorno? Respecto a esto podemos hacer un ejercicio de adecuación de nuestros principios ecológicos a las necesidades de progreso y “salir adelante” que cualquier persona o colectivo tiene en la vida, incluidos los de El Vallecillo, en Teruel. Veamos.
1.- Ese edificio, ya que está allí, sobre las ruinas de otro preexistente, podía camuflarse convenientemente para que encajara mejor con su entorno. Me refiero a un forrado de sus paredes con piedra, ventanas de madera, tejado romano, o cualquier otro elemento que permita difuminar ese contundente bloque constructivo junto a la cascada.
2.- Exigir, para autorizar la terminación de su edificación, un compromiso de afectar lo mínimo posible al entorno, a través de minidepuradoras de aguas residuales, tratamiento de basuras, adecuación ecológica de servicios, y dotar a la casa de estructuras blandas respecto a su impacto visual en el entorno. Todo ello según los preceptos de una necesaria, urgente  y exigente evaluación de impacto ambiental (EVA).
3.- Resulta casi milagroso, si es que se cree, que en un pueblecito de 60 habitantes alguien haya decidido moverse y construir un hotel rural que dinamice la zona. ¿No es posible centrarse y llegar a entender que esto es todo un ejemplo a seguir en cuanto a la posible rehabilitación de ese pobre, abandonado y olvidado núcleo rural de la Sierra de Albarracín? ¿Podría ser un revulsivo turístico para la deprimida zona? Es muy posible que el hotel lleve consigo un adecentamiento del entorno natural: caminos, accesos,  ajardinamiento, esparcimiento infantil, u otros elementos,  con el consiguiente aprovechamiento por parte de todos de este recurso natural.
    No sé si con estos argumentos podré ayudar a convencer a alguien respecto a las múltiples opciones que se tienen en esta vida de ser, no condescendientes con el que hace las cosas mal, pero sí comprensivo, aun sin dejar de ser exigente ecológicamente, con esta especie de “brote verde” que en cuanto a dinamismo y querer hacer algo por su pueblo supone el levantar un negocio, con nuevo hotel, en los alrededores de la cascada de El Vallecillo. Creo que hace falta ser muy valiente para hacerlo.
     A juzgar por lo que he leído en el blog de Óscar Pardo, o eso  interpreto yo, creo que los que están en contra de esta actuación, aunque les presupongo buena fe,  no parece que   conozcan muy bien los muchos inconvenientes ecológicos que CUALQUIER actuación antrópica produce en la naturaleza, desde hacer  una carretera, camino, acequia, conducción eléctrica,  urbanización, pueblo,  casa de campo,… o hasta  un hotel como aquí, y de las cuales se aprovechan a diario. Todo lo que hagamos influye en la naturaleza, sea lo que sea.  No nos cabe la menor duda de que la idea que ha movido a este colectivo respecto a  querer conservar, cuidando y respetando sus caracteres naturales, el entorno de la citada cascada, es buena, necesaria  y conveniente. Pero no es de recibo, en mi opinión,  atender solo  las inquietudes y supuestas preocupaciones medioambientales de los que van en “todoterreno” un día de sus vacaciones a bañarse al río desde la cuidada y desarrollada ciudad en la que viven,  pretendiendo que en su pueblo de origen  o de visita veraniega  conserven sus entornos  en estado de semiabandono, sin arreglar,  sin desarrollar, sin adecuar para todos,  por el mero hecho de querer que cuando ellos vayan se les ofrezca un panorama que denominan “natural”, según su criterio y recuerdos de cuando eran niños, e interpretando que cualquier acción o intervención humana en ese entorno  es un “atentado ecológico”.
     Probablemente se olvidan de que el disfrute de la naturaleza no es un derecho de unos pocos, sino de todos, por lo que se hace imprescindible crear las condiciones necesarias para que la gran mayoría sea capaz y tenga la posibilidad material de contemplarla. La adecuación de un lugar con peculiaridades naturales para el recreo, esparcimiento y aprovechamiento humano lleva implícita  la utilización de esos recursos naturales. Ese uso conduce inexorablemente, en la mayoría de los casos y si se hace bien, a la prudente y cuidadosa modificación parcial del entorno, pero  con el fin último, repito,  de acercar el lugar a la mayor cantidad de personas posible. Por eso debe atenderse prioritariamente a  diseñar un adecuado sistema de acceso; procurar comodidad en la respetuosa visita e interrelación con la naturaleza, y, sobre todo,  comprensión del entorno natural a través de una labor formativa y divulgativa. Solo así, ese punto de interés natural, que puede y debe ser  patrimonio de todos, llegará a ser socializado bajo pautas de un verdadero desarrollo sostenible.

6 comentarios:

  1. José Antonio Sánchez27 de abril de 2012, 1:37

    Creo que tus argumentos son bastante claros y equilibrados, pero creo también que no era necesario que la construcción estuviese tan próxima a la cascada.Pienso que se podía haber hecho próxima pero no tanto, en algún lugar que hubiese quedado más camuflada aunque no se viese la cascada desde las ventanas del alojamiento.

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    1. Hola José Antonio. Estoy totalmente de acuerdo contigo. Pero una vez hecho el "mal" hay que adaptarse procurando impactar lo menos posible y, sobre todo, argumentar sin caer en tópicos, pues todo hace daño al entorno, aunque no seamos del todo conscientes.

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    2. Hola Enrique, en primer lugar agradecerte que leas mi blog, que escribas en él y que además lo nombres en tus artículos, es para mí todo un honor.
      Dicho esto y en relación al tema del Vallecillo, estoy de acuerdo en muchas de las cosas que dices y argumentas, incluso en el tema de las gentes que vamos de la ciudad a pasar un rato y queremos verlo al año que viene en las mismas condiciones.
      Un argumento parecido me desdeñaban a mí en Torrebaja, cuando yo mostraba mis reticencias al tema del campo de golf… y entendí que en cierta medida llevaban razón.
      Lo que no comparto es el tema de la construcción al lado justo del río, con los impactos medioambientales que puede conllevar.
      Los basamentos del antiguo molino estaban totalmente adaptados al entorno, pues apenas quedaban restos y los que habían eran de piedra del terreno lo que lo convertían en algo bastante disimulado, pero no creo que se deba construir sobre los mismos, bajo la misma concepción de cuando se construyó ese molino en plena edad media.
      Hoy la concienciación ha cambiado, a ningún alcalde se le ocurriría tirar las murallas de ninguna ciudad por crear empleo como así se hacía y se consideraba en pleno siglo XIX.
      Creo que es compatible la construcción del hotel o el alojamiento rural, en un lugar próximo, pero no tanto que haga desaparecer la belleza y especialidad del lugar.
      En el pueblo había mucha controversia, pero por lo que pude ver en el bar (creo que sólo hay uno) la mayoría estaba a favor de que no se construyera esa infraestructura.
      En fin que como en todo, la polémica está servida.
      De nuevo gracias por tu interés, por tu dedicación y por provocar la reflexión y el pensamiento. Un abrazo.

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  2. EWS MUY NOTORIO EL IMPACTO VISUAL QUE CAUSAN ESTAS CONSRUCCIONES EN LUGARES DE ATRACTIVOS TURISTICOS NATURALES!!!

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  3. Es lamentable, estuve ayer y duele a la vista. Avanzaron un poco respecto a la foto que está publicada y todavía es más horrible (lleva paralizado un tiempo). Por si fuera poco, el cauce pasa por dentro del Hotel, lo que venía a ser el molino. Una vergüenza que todos sabemos por qué ha sido posible. Espero que lo desmonten piedra a piedra y lo dejen como se lo encontraron antes de destrozar semejante paraje.

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  4. Lo que es horrible es ver la construcción tal y como ha quedado. La intención de adaptar su estética al entorno era evidente, pues incluso se había ya empezado a forrar sus paredes de piedra. Hay actualmente muchos medios técnicos para evitar el impacto ecológico de su uso y disfrute y estoy segura que si alguien ama ese entorno es su propietario.
    ¡Ojala que las personas que visitan habitualmente este paraje fueran tan ecológicas y civilizadas como el lugar lo requiere!

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