¡Dejadme vivir! Geología, Paleontología, Ecología, Educación.

Enrique Gil Bazán.
Doctor en Ciencias Geológicas (Paleontología).
Dpto. Biología y Geología. IES Ramón y Cajal (Zaragoza)
Consejería de Educación, Universidad, Cultura y Deporte. Diputación General de Aragón.
Zaragoza, Aragón, España.

lunes, 25 de enero de 2016

El Monasterio de Piedra: geología con encanto.



Cola de Caballo, en el
Monasterio de Piedra (Zaragoza).

     El Monasterio de Piedra, junto a Nuévalos, en la provincia de Zaragoza, es uno de los lugares de interés turístico más conocido de Aragón. Y no solo por el  medieval monasterio cisterciense, muy bien conservado, sino por el parque anexo, que resulta uno de los principales atractivos de la zona por su belleza y espectacularidad. En él se encuentra la cascada más alta descrita en un río de la Cordillera Ibérica, con más de 50 metros de salto, la denominada Cola de Caballo.


     Pero además de sus valores patrimoniales históricos y artísticos es necesario resaltar sus peculiaridades geológicas. El río Piedra, que es el que configura el eje principal del parque de este monasterio, atraviesa y erosiona durante el Cuaternario abundantes materiales calcáreos del Jurásico, Cretácico y Terciario, que han ayudado, junto a la importante deformación tectónica  de la Orogenia Alpina,  a que se desarrollen los accidentes y formaciones geomorfológicas más significativas de este peculiar entorno. El relieve más impactante de todo el recorrido del río por el complejo del monasterio se centra en una sucesión de cascadas de diversos tamaños entre las que destaca la anteriormente citada  “Cola  de Caballo”, y que ha dado lugar a la también conocida Gruta Iris, de origen geológico muy especial.

Cauce escalonado del río Piedra.
     El trayecto medio de este río Piedra circula salpicado de numerosos saltos  de agua, en el recinto del parque y fuera de él, en donde la acción bacteriana ha tenido un importante papel en la formación de tobas travertínicas, tanto en el pasado como en la actualidad. Las tobas son depósitos carbonatados (Ca CO3) que se originan por precipitación de calcita sobre  sustratos orgánicos (algas, juncos, musgos…) en  ríos, en lagos o manantiales. Una de las condiciones para que se deposite el carbonato es que el agua esté saturada en  iones disueltos  de  bicarbonato y calcio, lo que es habitual cuando los ríos discurren por terrenos calizos, como es el caso.  La reacción química que regula el proceso kárstico en calizas y la formación de tobas, por tanto, es la siguiente:
CaCO3 +CO2+ H2O  ßà 2HCO3- + Ca2+
     La precipitación del carbonato cálcico aumenta con la temperatura y con la pérdida del dióxido de carbono disuelto en el agua. Esta pérdida de gas puede producirse por la acción biológica de plantas, fundamentalmente, o por turbulencias propias del lecho del río, como saltos o cascadas, provistos con flora acuática, la cual es un elemento primordial para que se formen las tobas.

Interior de la Gruta Iris. El techo está formado por el
avance de depósitos carbonatados tobáceos del río Piedra.
   
Tobas con la forma del sustrato vegetal
que ha permitido su formación.
      En el río Piedra encontramos los ingredientes principales para que se desarrollen actualmente unas espectaculares tobas calcáreas en todo el recorrido  del entorno del monasterio: su agua es rica en bicarbonatos (250-310 mg/L),  y en Ca (70-110 mg/L). Los valores máximos de sedimentación de calcita se dan en zonas de flujo rápido del agua con cianobacterias y musgos, teniendo contrastado que hay  un desarrollo tobáceo mayor en épocas cálidas que en frías. Pero no solo en la actualidad se desarrollan tobas. Estudios realizados por la Universidad de Zaragoza han permitido datar las tobas fósiles del Monasterio de Piedra en un intervalo que va desde los 340.000 años, en pleno Pleistoceno medio, hasta los 750 años, en el óptimo climático medieval.

Gruta Iris con "cortinas" tobáceas que
penden del techo de la cueva.
     En todas las tobas del entorno se identifican los sustratos orgánicos sobre los que se han formado por precipitación de calcita: musgos, tallos colgantes verticales, o algas, que, a modo de viseras sucesivas avanzan en el techo de la Gruta Iris, por detrás de la Cola de Caballo. En este lugar, único en cuanto a su desarrollo y formación especial, ha sido tan intenso el proceso de precipitación de calcita en torno a estructuras vegetales que se ha vencido la fuerza erosiva del agua al precipitarse al vacío en la cascada y se ha formado el techo calcáreo de la gruta. El visitante puede contemplar desde abajo el  espectáculo geológico que supone ver el sucesivo avance, hasta su posición actual, de la cascada Cola de Caballo desde el inicio del salto y  por superposición horizontal de tobas de carbonato bajo su flujo.

Cascada del Monasterio de Piedra con formación posterior de tobas.
     Una visita con pretensiones artísticas, históricas y patrimoniales al Monasterio de Piedra debe completarse con la observación de estos singulares elementos geológicos que dan sentido y explicación a este significativo y emblemático entorno natural.

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