¡Dejadme vivir! Geología, Paleontología, Ecología, Educación.

Enrique Gil Bazán.
Doctor en Ciencias Geológicas (Paleontología).
Dpto. Biología y Geología. IES Ramón y Cajal (Zaragoza)
Consejería de Educación, Universidad, Cultura y Deporte. Diputación General de Aragón.
Zaragoza, Aragón, España.

martes, 6 de mayo de 2014

Buenismo y educación selecta.



     ¿Podrán educar sin mostrar ni convivir con la variabilidad de la sociedad? Me resulta muy difícil de creer que en un colegio privado religioso, donde no hay alumnado emigrante ni provenientes de la pobreza profunda, se pueda hacer  con garantías de éxito. Basta con pasar a la salida de un instituto “normal” para darse cuenta que son hoy en día los crisoles de las razas del mundo. No hay un centro público que se salve de tener multitud de nacionalidades y colores entre sus alumnos. Eso trae muchas dificultades de enseñanza, lo reconozco, pero también genera un ambiente de contemplación de una realidad variopinta en un reducido lugar y tiempo, lo que resulta muy instructivo para los chavales y el colectivo docente. Allí nadie se siente discriminado por ser diferente en cuanto al color o tono de su piel, o por tener una más que precaria economía doméstica.
     Por eso, cuando contemplamos los elencos estudiantiles de afamados colegios privados religiosos, eso sí, más que bien subvencionados por todos, vemos que hay una homogeneidad social que resulta aburrida, y que poco refleja la variedad de gentes que estamos en la calle. Sin embargo, a nivel teórico, son ellos, los colectivos de educadores religiosos los encargados de convencer a los demás que son los más preocupados por las “injusticias de este mundo”. Gracias a ellos, dicen, las conciencias humanas se retuercen al contemplar la desgracia ajena y se enorgullecen de ser los arietes de los bienpensantes y bienhechores terrenales. Seguro que educan en sus centros a los chavales en la difícil, aunque muy humana, tarea de ser los primeros en denunciar las agresiones que la “plebe” y los “pobres” sufren a diario. Y para eso están ellos, los elegidos del Dios de los cristianos, para redimir al mundo y poner freno a las tropelías que sufren los necesitados.

 

     Se pone la carne de gallina al contemplar, en su afán educador, cómo editan carteles o imágenes, como una de la cátedra jesuítica  “Ignacio Ellacuría” en la que se ve a una persona de raza negra saltando una verja (supongo que la de Melilla o Ceuta), y se encabeza el dibujo con un "en el cielo, ¿pedirán papeles?”. Es de estremecer y llorar por la emoción, ¿no les parece? Seguro que esto es puesto como ejemplo educativo en sus centros de ESO y Bachillerato (para los de Primaria puede que consideren ser demasiado “fuerte” la  escena) y así adoctrinar a sus pupilos en la más estricta de las necesidades de “ayudar”, en el sentido más amplio del término, a la humanidad, a los hermanos necesitados. Por supuesto no “caen”, ni los chavales, depredadores de conocimientos y sentimientos, ni los educadores, en que en sus colegios de aquí, en los que no ven a un negro, árabe, o sudamericano ni en pintura, suelen tener la mala costumbre de “pedir papeles” a la gente para entrar allí. No son papeles oficiales, con sellos de admisión en la frontera, no. Son unos en los que además de un número, pone detrás la palabra “euros”. Sí, allí, por desgracia, les piden papeles para entrar, mucho dinero. ¡Claro!, se ven obligados a hacerlo pues allí hay que pagar el uniforme, los libros, caras y elitistas actividades extraescolares, retiros espirituales, asesoramiento y orientación, y un sinfín de “extras” que la gente que salta las vallas en la frontera no puede pagar.

Puerta principal del Colegio de los jesuitas de Zaragoza.
     Se me ocurre pensar que esos carteles tan bonitos y tiernos diciendo que en el cielo no piden papeles no harían falta si ellos mismos cogieran de vez en cuando  una remesa de saltadores de vallas y se los llevaran a sus colegios para que de forma gratuita se formaran y crecieran en la rectitud y verdad. Creo que es una buena solución, ya que otra no se me ocurre y a ellos tampoco les oigo verbalizar ninguna para suavizar el infortunio de todas esas  personas. ¿Es que no tienen ideas próximas a lo que dicen es su doctrina para usar con estas pobres gentes? Todos esperamos su ejemplo activo para seguirles. Gente tan buena es la que se busca para iluminar el mundo.

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