¡Dejadme vivir! Geología, Paleontología, Ecología, Educación.

Enrique Gil Bazán.
Doctor en Ciencias Geológicas (Paleontología).
Dpto. Biología y Geología. IES Ramón y Cajal (Zaragoza)
Consejería de Educación, Universidad, Cultura y Deporte. Diputación General de Aragón.
Zaragoza, Aragón, España.

sábado, 6 de octubre de 2012

Prebendas educativas.


     No seré yo en estos momentos quien vaya, como muchos indocumentados,  en contra del colectivo docente, al que pertenezco, pues bastante tiene con aguantar la situación desastrosa que está sufriendo a partir de este curso. Por todos es de sobra conocida la reducción de puestos de trabajo a los interinos en enseñanzas medias, así como la eliminación de puestos de trabajo ya existentes, algunos tan importantes  como los dedicados a la enseñanza compensatoria de alumnos especiales o la eliminación de personal de bibliotecas.
     Pero me mueve a escribir esta entrada alguna que otra intervención o manifestación que en las últimas semanas he estado viendo en mi más próximo entorno zaragozano educativo. Resulta que muchos integrantes de las manifestaciones vestidos con la popular camiseta verde en protesta por los recortes educativos, vergonzosos ellos y no aceptados en absoluto por mi parte, que quede claro, son, y han sido, miembros de los equipos directivos de numerosos centros, de educación primaria y secundaria, que han salido a manifestarse cuando han considerado oportuno, para expresar su repulsa por la situación de ajuste actual. Incluso se inclinaron mediáticamente con la amenaza de dimitir de sus cargos si la cosa continuaba y se empezaba el presente curso con las nuevas condiciones de recortes. Pero una vez más, a  muchos de estos, en mi opinión, falsos progresistas, se les ha ido la fuerza por la boca. No solo no ha dimitido nadie, que yo sepa, sino que además, están todos esos equipos directivos disfrutando de la disminución de horas lectivas que la nueva normativa les aplica. Así como el resto del profesorado ha tenido que ver aumentado su jornada lectiva de 18 a 20 horas semanales, los miembros de los equipos docentes, que tenían hasta ahora, en los centros de tamaño medio, una carga lectiva que oscilaba entre 9 y 12 horas, se han visto “gratificados” por la administración del PP con una sencilla y llevadera jornada lectiva semanal de 4 horas. Y eso los muy cumplidores, pues los dirigentes de algunos centros, como, por poner un ejemplo, el señor director del instituto donde yo ejerzo mi docencia, que imparte 2 horas semanales de clase directa con alumnos y tengo entendido, pues no figuran en el estadillo hecho público por él mismo, que  se ha “autoadjudicado” otras 3 horas lectivas dentro de un programa de salud en centros, al que le corresponden esas 3 horas citadas, y en las que rozarse con un alumno es pura  casualidad. Eso sí, el mismo que manifiesta siempre que puede el malestar que siente al haber tenido que cerrar la biblioteca del instituto como consecuencia de los recortes de personal, ha ido vestido con camiseta verde casi todo el final de curso pasado, e incluso en la recepción de padres del presente. Creo que sobran los comentarios respecto a este tipo de luchadores sociales.
     Mención aparte, eso sí,  merecen los grandes líderes democráticos representados por los antiguos directores de centros, casi todos ellos muy indignados con los recortes actuales (no es para menos), pero que no son capaces de renunciar a cobrar mensualmente el complemento de dirección que cobraban cuando estaban en activo en ese cargo y que, “democráticamente”  consolidan en su nómina por estar  4 años seguidos en el mismo cargo , hasta el final de su vida laboral. Les debe parecer un gasto necesario. Es algo parecido a lo de las pagas de pensión máxima de los diputados del Congreso con 7 años de servicio cuando salen de su chollo, que tanta tinta ha hecho correr,  pero aquí calladamente, y bajo la bandera progresista de lo “fetén” que representa ser autoridad educativa  afín al PSOE (lo introdujo este partido) y, por tanto, poseedores de ejercer  y aplicar (dicen) normas justas y “sociales”.
     En fin, podría seguir comentando incoherencias educativas, sociales y de comportamiento en nuestro entorno educativo, pero creo que por ahora es suficiente. Desde luego, no podemos llevarnos las manos a la cabeza cuando, conociendo estas cosas, la gente se escandaliza del colectivo educador. No son todos los que estamos, pero los que están haciendo eso hacen un mal impresionante al resto de los que nos tomamos nuestra profesión como algo transcendente y profundamente importante para la sociedad, con o sin aumento de carga lectiva. Por favor, no nos confundáis a muchos docentes, la mayoría, con esta gente que tanto se aprovecha de los demás, sin dar nada a cambio. Hay de todo en todos los gremios, pero está claro que algo tenemos que hacer. Este puede ser el momento.
 

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