¡Dejadme vivir! Geología, Paleontología, Ecología, Educación.

Enrique Gil Bazán.
Doctor en Ciencias Geológicas (Paleontología).
Dpto. Biología y Geología. IES Ramón y Cajal (Zaragoza)
Consejería de Educación, Universidad, Cultura y Deporte. Diputación General de Aragón.
Zaragoza, Aragón, España.

viernes, 23 de octubre de 2015

Nivel educativo con embudo.



      Por ejemplo en 4º de ESO, con 15 y 16 años de edad, los alumnos estudian contenidos de biología y geología que hace 30 ó 40 años ni se soñaban, algunos de ellos, entre otras cosas,  porque no  se conocían todavía por parte de la ciencia. ¿Qué persona  actualmente con  más de 45 años oyó hablar, a esa temprana edad, de temas  como la Tectónica de Placas, genética molecular, o la dinámica y regulación de un ecosistema? Respuesta: ninguno. Sin embargo en los actuales currículos todos los avances científicos quedan inmediatamente reflejados y son objeto educativo evaluable. Pero hay algo más difícil de digerir: hay gente que considera que sin esa formación (la que ellos no recibieron) no se puede salir hoy en día a la calle con dignidad. Parece que sea imprescindible para la formación de cualquier persona la impresionante colección de contenidos de todas las materias que son de obligado estudio en la actualidad. Y ese es, a mi juicio,  uno de los motivos por lo que muchos alumnos no llegan a acabar sus estudios básicos.
 
 

     Durante este  mes de octubre se realizan en los centros educativos de secundaria las denominadas “evaluaciones predictivas”.  Con el fin de tener un mejor conocimiento previo orientativo del tipo de alumnado, y sus perspectivas académicas, todos  los alumnos de educación secundaria obligatoria (ESO) son evaluados uno a uno con detalle. En las mismas sesiones evaluadoras casi siempre surge  el comentario referente a los  alumnos que se han ido de intercambio al extranjero para realizar parte de sus estudios de secundaria. Respecto a los que se van a Francia, por ejemplo, se apunta que  tendrán que recibir un apoyo especial a la vuelta (está casi todo el mundo de acuerdo), pues se sabe que allí, en la educadísima Francia, no se alcanzan los niveles de matemáticas que aquí se imparten. Ni en ciencias naturales, ni en física y química, ni en historia, ni… ¿Qué ocurre entonces aquí? ¿Pero no se dice por ahí (en periódicos, televisiones, o en barras de bar…) que es tan mala nuestra educación?  ¿Pero no hay que cambiarla de arriba abajo? ¿Cómo es eso que aquí se enseña más contenido que en los admirados países cercanos? Las piezas no encajan en absoluto.
      Cualquiera que tenga hijos verá (o mejor dicho, sufrirá) que conforme éstos vayan cumpliendo años tendrán unas complicadas materias que estudiar que serán totalmente inabarcables (siempre hay excepciones) para su intelecto, y que no podrá echar una mano a sus vástagos en cualquier ejercicio o tema. Además, y muy a menudo con las orejas agachadas, tendrán que admitir que de los temas que les están enseñando ahora a sus hijos no tienen ni idea. Y no porque se les haya olvidado, sino porque esas cuestiones no las estudiaron jamás en su vida académica. Desde luego, está comprobado (aunque algunos lo pongan en duda) que el alumnado que ahora quiera formarse bien y salir bien preparado del bachillerato que elija, puede hacerlo sin ningún tipo de complejo respecto a lo que saben sus mayores y lo que sabe la gente de su edad fuera de nuestras fronteras. Solo tendrá que lidiar con una (no muy  pequeña) tribu de gente, normalmente insegura y acomplejada, que todavía cree que lo que estudiaron ellos en su día es mucho mejor y completo que lo de ahora. ¡Pobres indocumentados! ¡Me gustaría verlos a ellos enfrentándose ante cualquier examen de ahora, y comprobar sus resultados…!
      Lo que ya nadie sabe por ahora es qué se va estudiar en esos dos años de más que proponen ahora los socialistas de permanencia obligada en el sistema educativo. Igual se sale de instituto ya con una pequeña titulación de “pregrado” o algo así. Podría ser, a juzgar por el nivel de conocimientos que se podrán obtener  entonces y, a la vez, del  escaso nivel de conocimientos que se adquieren en algunos “grados” universitarios actuales. ¿Estaremos locos?

2 comentarios:

  1. Existe otro problema en esta educación de información introducida por embudo, y es que cuando tantos contenidos se intentan embutir en un recipiente con tantas condiciones ambientales como es una persona entre los 12-18 años, sin intentar darle, en determinados casos (o asignaturas), sentido al "enseñar" si no más bien al memorizar para luego regurgitar lo introducido en una hoja de papel, y sin distinguir cosas fundamentales de conocimientos complementarios o enriquecedores, se dan casos de gente que sale de bachillerato sin saber si Pablo Neruda fue el escritor del Quijote y Cervantes un poeta del siglo pasado o al revés. Eso sí, en su día (un par de meses antes) eran capaces de plasmar en un examen de qué color tenía el pelo de la amante del padre de Antonio Machado.

    En mi opinión es necesaria la revisión urgente de este plan educativo, pero una revisión hecha por profesionales que hayan trabajado en institutos de secundaria previamente, desde distintos ámbitos y sean capaces de hilar los contenidos de una asignatura con otra para que se pueda ver el sentido de las cosas (con lo fácil que sería explicar formulación orgánica en química a la vez que ves las biomoléculas en biología y no medio año después...); así como de separar contenidos fundamentales y de los que no lo son para poder formar personas y no robots de repetición.

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    1. Gracias Pablo por tu aportación. Estoy totalmente de acuerdo con lo que dices, sobre todo en el asunto de "memorizar" demasiados datos que no servirán después para nada. Pero el problema que además hay, y tú eso lo sabes muy bien, es que parte del problema está dentro de los centros educativos: hay gente que lo único que saben hacer es recitar, leer y memorizar textos que solo hacen de los alumnos robots que repiten frases. Estoy de acuerdo también en lo de la urgente necesidad de arreglar este despropósito educativo.

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