¡Dejadme vivir! Geología, Paleontología, Ecología, Educación.

Enrique Gil Bazán.
Doctor en Ciencias Geológicas (Paleontología).
Dpto. Biología y Geología. IES Ramón y Cajal (Zaragoza)
Consejería de Educación, Universidad, Cultura y Deporte. Diputación General de Aragón.
Zaragoza, Aragón, España.

lunes, 16 de junio de 2014

Sin gas ruso.




     Miedo a quedarse sin gas. Parece una trivialidad pero  la gente que vive en el este de Europa lo ve de otra forma. El corte de suministro de gas ruso a Ucrania ha puesto a temblar a muchos europeos que dependen también de ese combustible. Ya veremos si nos toca a nosotros más adelante, aunque nuestros amigos y hermanos musulmanes  lo evitarán, seguro. ¿Pero por qué dependen allí  tanto de ese recurso? Pues por la sencilla razón que lo necesitan para su desarrollo y vidas cotidianas occidentales. Por eso. La modernidad y la comodidad son prioritarias para la vida actual, y solo se consiguen con ingentes cantidades de energía. Y además, en esos países no tienen gas  en su subsuelo geológico. Seguro que si tuvieran lo suficiente como para autoabastecerse, lo sacarían de las entrañas de la Tierra y lo usarían. Quieren tener calefacción (muy necesaria en esas latitudes del norte europeo), luz doméstica  y combustible  para la maquinaria y mantenimiento de sus hospitales, colegios,  empresas, fábricas y hogares. Para vivir, sin más. Pero para vivir como hoy en día se entiende que se debe vivir en el mundo occidental, claro, no como hace un siglo, incluyendo en ese mundo a  los “conservacionistas” de esos países. ¿O como viven estos últimos en el norte? ¿Sin gas ruso, ni petróleo?
Ruta del gas ruso en Europa..., hasta ahora.
 
Eso parece...
 

     Por ahora no vemos manifestaciones encabezadas por políticos incultos en temas ecológicos, ni a asociaciones conservacionistas de postín, para expresar su regocijo y satisfacción por el alto grado de conservación ambiental que se va a conseguir en los países del norte de Europa al no poder usar ese combustible fósil y así no contaminar el ambiente. Es posible que tengan miedo a que la gente se les eche encima por preferir que nada funcione con esos “altísimos niveles de contaminación y destrozo medioambiental”,  a que se obtenga el gas del subsuelo, incluso el ruso,  para su estilo de vida. ¿Con qué se calentarán ahora los nórdicos y ucranianos sin el gas ruso? ¿No hay energías alternativas, limpias, que permitan llevar el mismo tren de vida occidental sin contaminar? Eólica, mareomotriz o solar, son algunos tipos de fuente energética entre los que pueden elegir para sustituir a la convencional procedente del petróleo, y semejantes a los que recomiendan usar tan encarecidamente, por ejemplo, en Canarias.
 

 

 

 
     Cuando hace unos días un montón de concienciados ciudadanos  salían a la calle en las islas Canarias pidiendo que no se prospecte el mar para la extracción de petróleo argumentando un posible gran deterioro ambiental  y, sobre todo,  el fuerte impacto visual que generarían las plataformas, resultaba casi  vergonzoso e hilarante, a no ser por lo serio que es el tema, ver que su propuesta alternativa (visto escrito en sus carteles…) era nada menos que el uso de AEROGENERADORES. ¿Con energía eólica irán a Canarias los cinco millones de turistas al año que los sustentan? ¿No generan impacto visual en las preciosas islas? ¿Se desplazarán también con viento por el interior del archipiélago para abastecerse de alimentos, que también les traen de fuera?
Esto sí...!!!
     Ya pueden ir desplegando las velas al muy venerado por muchos buque insignia "Rainbow Warrior", que ese es el futuro que parecen desear. Y si no, a remo.
 

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