¡Dejadme vivir! Geología, Paleontología, Ecología, Educación.

Enrique Gil Bazán.
Doctor en Ciencias Geológicas (Paleontología).
Zaragoza, Aragón, España.

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domingo, 14 de junio de 2015

Jurassic World y Dinópolis.



     Una nueva generación entusiasmada con los dinosaurios. Eso es lo que van a conseguir con la nueva película Jurassic World de Spielberg. Hace más de 20 años que lo consiguieron con las primeras producciones y ahora repiten con la juventud actual. La excelente película de dinosaurios que se acaba de estrenar es, además de entretenida y muy recomendable, un ejemplo claro de la afición que existe hoy en día por estos organismos que dejaron de existir hace 65 millones de años.
     Al principio, cuando se realizaron las primeras películas de la “saga” de dinosaurios, no faltaron paleontólogos que argumentaban que solo era un producto comercial pues los dinosaurios “no sirven para nada y hay que ponerlos en su sitio”, cito textual el comentario de un catedrático de paleontología conocido mío. Supongo que era un comentario un tanto envidioso, pues la mayoría de los paleontólogos no se dedican a estudiar dinosaurios, sino otros grupos de organismos fósiles mucho menos vistosos que ellos. Hoy en día, y seguramente gracias a Spielberg, algunos de aquellos niños y adolescentes que vieron  las primeras películas se dedicaron después, de adultos, al estudio del misterioso y especial mundo de los dinosaurios.
 

 

     En la nueva película hay imágenes que, guardando las distancias y el presupuesto, recuerdan a nuestro Dinópolis de Teruel. Las escenas relacionadas con los accesos al recinto, los juegos infantiles de excavación  o reconocimiento de organismos, son algo que los que han visitado el parque temático aragonés recordará sin problemas. En Teruel se está desarrollando uno de los proyectos, públicamente financiados, más atractivos e interesantes de Aragón en relación con el mundo paleontológico. La gran reserva fosilífera de Teruel junto a un imparable impulso investigador de su equipo hace que en los últimos años el complejo Dinópolis (y sus tentáculos distribuidos por toda la provincia) sea el referente hispano y europeo para uno de los objetivos esenciales de la paleontología, como es el transmitir y divulgar los avances que en esta ciencia se producen.
 

 

     Hay gente que se asombra de que el periódico de Teruel sea casi siempre el primero en avanzar la información que surge de las entrañas de Dinópolis para el mundo. Sin duda se debe a que en tierras turolenses hay gente que trabaja en paleontología que no solo mira por engordar su currículo a base de trabajos puntuales, y que  cree firmemente que la vertiente social de su trabajo debe estar siempre al servicio de la sociedad que soporta, con interés y confianza, la carga económica de sus trabajos e investigaciones. Nunca como en la paleontología de Teruel hecha desde Dinópolis ha sido tan beneficiosa una confianza social y la    inversión económica de todos. Los resultados y la muestra del excelente Museo Aragonés de Paleontología  en el seno de Dinópolis, y su actividad científica, son la mejor referencia de cómo debe ser una perfecta incardinación entre ciencia y sociedad.
     Hay que ver Jurassic World. Y después visitar Dinópolis en Teruel…, no defraudará.
    

domingo, 19 de abril de 2015

La extinción masiva de los dinosaurios a finales del Cretácico y la diversificación de mamíferos.


  


 
     Hasta hace pocas fechas se relacionaban los dos fenómenos. La gran y muy conocida extinción de los dinosaurios de hace 65 ma (millones de años) se vinculaba a la aparición posterior de los grandes grupos de mamíferos que conocemos hoy en día, debido al estudio de sus abundantes yacimientos y  fósiles. A pesar de ser la finicretácica una de las extinciones porcentualmente menos importantes que ha  sufrido la vida en la Tierra, resulta ser la más conocida por culpa de los mediáticos  grandes reptiles.
     Sin embargo, de la evolución basal de los mamíferos, es conocido, como mucho, el hecho de que aparecieron a finales del Triásico, primer período del Mesozoico, y que casi no evolucionaron y diversificaron hasta el Cenozoico, estando representados durante todo el Mesozoico por un tipo de ratas grandes con dentición insectívora. El cómo pudieron esos mamíferos sobrevivir a la extinción cretácica, junto a las aves, y diversificarse enormemente después son preguntas que no tienen por ahora una clara respuesta. Puede haber ocurrido infinidad de cosas.
     Lo que sí se sabe es que las más de 4500 especies conocidas actualmente de mamíferos surgen en dos fases diferentes y bien distantes en el tiempo.

 
     Genetistas y paleontólogos, con la eficaz ayuda de informáticos, han establecido las relaciones de parentesco entre las especies de mamíferos con el fin de establecer un modelo de árbol filogenético de los mamíferos. Los 40 órdenes de mamíferos que se conocen hoy  aparecieron y se diversificaron entre hace 100 y 80 ma, coexistiendo pues con los dinosaurios hasta los 65 ma que se extinguen estos últimos por completo. La influencia del gran meteorito destructivo que acaba con la vida de los grandes reptiles a finales del Cretácico y otros grupos, como los invertebrados ammonites, les deja “indiferentes”, al parecer, a los mamíferos.Traspasados 15 ma después del famoso límite Cretácico/Terciario, conocido como K/T, se produce la segunda gran expansión de los mamíferos, apareciendo entonces los cientos de familias que se conocen de los mismos hasta llegar a las 4557 especies actuales. Este fenómeno de diversificación se produce a partir del Eoceno, y se continúa durante el Oligoceno y Mioceno. Esta amplia diversificación de mamíferos coincide con otro acontecimiento paleoclimático  producido  durante el Eoceno:  se tiene constancia de un gran incremento de la temperatura terrestre durante ese período, de hasta 13ºC más alta que la actual,  lo que favoreció diversos procesos de cambios paleoambientales drásticos que debieron incitar a una serie de adaptaciones en los organismos que, a su vez, estimularon procesos evolutivos en sus grupos troncales.
     Por tanto, un gran calentamiento global producido hace casi 55 millones de años hizo que los muchos grupos conocidos hoy en día de mamíferos aparecieran sobre la Tierra, sin que se pueda relacionar este episodio con la extinción de los dinosaurios de hace 65 ma.
 
 

sábado, 1 de septiembre de 2012

Titania: la sede de Dinópolis en Riodeva (Teruel).

Reconstrucción cráneo de Turiasaurus riodevensis.

     Es la última instalación museística del complejo de Dinópolis. Está situada en la localidad turolense de Riodeva, donde hace pocos años se encontraron los restos más importantes y conocidos de dinosaurio en Aragón: Turiasaurus riodevensis. En una entrada anterior de este blog (http://dejadmevivir.blogspot.com.es/2012/05/huellas-de-dinosaurio-en-riodeva-teruel.html) puede consultarse la información básica para descubrir las características principales de ese reptil  gigante y sus implicaciones  paleontológicas y paleogeográficas.
Situación geográfica de Riodeva (Teruel).
     Este verano de 2012 se ha inaugurado en Riodeva, en un enclave singular y pintoresco, la moderna  sede de Dinópolis dedicada al gigantismo en general, en referencia  sobre todo a los fósiles, con una especial mención al reptil  gigante local. Allí se muestran  fantásticas reproducciones  de los fósiles de Turiasaurus  exhumados de las rocas próximas a Riodeva, así como se figura una posible reconstrucción paleoecológica de los alrededores de la localidad en los tiempos del Jurásico superior, hace más de 140 millones de años.
Fachada principal de Titania, en Riodeva.
Perfil estratigráfico de fondo en Titania.
     Aprovechando un magnífico afloramiento de estratos rocosos, que sirven de pared posterior al recinto, se enseña al visitante parte del método científico que se emplea en la investigación paleontológica. Este comienza por la ordenada  identificación y reconocimiento de la estratigrafía de la zona,  que permite así una búsqueda minuciosa y detallada de fósiles, sobre todo teniendo en cuenta  su ubicación en el correspondiente episodio temporal de depósito que durante millones de años los conservaron fosilizados en la roca para dar el registro paleontológico que ahora se exhibe. El gran salón arquitectónico de Riodeva  distribuye además  abundante información respecto a los restos fósiles encontrados en  el planeta, de grandes dimensiones todos ellos, lo que les confiere una peculiaridad especial, siendo foco de admiración y atracción para visitantes de todas las edades y formaciones académicas. Cabe destacar la información visual ofrecida del impresionante afloramiento de Megaplanolites  ibericus de Bueña, también en la provincia de Teruel, fósiles que fueron descubiertos en 1984 y de cuyo estudio y adecuación del yacimiento se da cuenta también en otra entrada de este blog:http://dejadmevivir.blogspot.com.es/2011/11/de-turismo-paleontologico-por-las.html
Paneles informativos sobre saurópodos.
Comparación gráfica del tamaño de diferentes organismos fósiles y actuales.
 
Turiasaurus riodevensis (el de atrás)
 
     Desde un punto de vista didáctico resulta inmejorable esta instalación. Las detalladas explicaciones ofrecidas por el personal encargado del lugar se adaptan a los intereses de los visitantes, tanto si los mismos son profanos en  temas paleontológicos como si no lo son. Es obligado referirse a la cuidada exposición de reproducciones de restos esqueléticos de organismos actuales que presentan también la peculiaridad del gigantismo, lo que permite la inevitable, aunque necesaria, comparación con las formas fósiles, así como facilita la comprensión, en especial por parte de público juvenil e infantil, de las variadas formas con que la biodiversidad se muestra en la actualidad,  ayudando así  a la comprensión e interpretación de la anatomía desbordante de los principales protagonistas de Titania: los dinosaurios de Riodeva.
Reconstrucción paleobiológica de Turiasaurus riodevensis.

Posible entorno ecológico del gigante de Riodeva en el Jurásico superior.
Fotografía expuesta en Riodeva sobre
Megaplanolites ibericus de Bueña (Teruel)
 

viernes, 4 de mayo de 2012

Huellas de dinosaurio en Riodeva (Teruel).


     El hallazgo de unas huellas no parece una gran novedad paleontológica si se tiene en cuenta el gran patrimonio en fósiles de dinosaurios que Riodeva ha proporcionado en los últimos años. Esta pequeña localidad turolense, situada a los pies de la Sierra de Javalambre, en su vertiente oeste, es  especialmente conocida  por situarse allí el yacimiento de uno de los dinosaurios más grandes del mundo: Turiasaurus riodevensis.


Mapa geológico de los alrededores de Riodeva con simbología por colores.
Verdes: Cretácico; Morados y azules: Jurásico; Amarillos: Terciario; y Gris: Cuaternario.
En blanco se señala el yacimiento.

          Los restos fósiles de esa nueva especie han sido excavados y  estudiados desde el año 2003 por el equipo de paleontólogos de Dinópolis, aportando a la ciencia una contribución tan importante  como lo es  para la divulgación y conocimiento popular de nuestro patrimonio paleontológico. Los restos de Turiasaurus aparecen fosilizados  en rocas sedimentarias estratificadas en potentes series  datadas entre el Jurásico superior y Cretácico inferior (pisos Titoniano y Berriasiano), es decir, de no menos de 140 millones de años, y pertenecientes a la Formación “Calizas, areniscas y arcillas de Villar del Arzobispo”. Quien quiera conocer  y ver  estos fósiles debe dirigirse a las instalaciones de “Dinópolis Teruel” para contemplar unos de los pocos ejemplares, aunque excepcionalmente conservados, de este nuevo grupo en la clasificación de dinosurios:  los Turiasauria. Además de estos restos, hace pocos meses se presentaba en sociedad un perfecto y completo cráneo de Turiasaurus, raro resto fósil en el especial mundo de la paleontología de dinosaurios.


Mano derecha de Turiasaurus riodevensis.
Pata izquierda de Turiasaurus riodevensis.

   
      Por todo ello, y teniendo en cuenta la importancia geológica y paleontológica de los alerededores de Riodeva, este dato paleontológico del hallazgo de unas posibles pistas fósiles de dinosaurio  que aquí presento, además de tener importancia divulgativa, sobre todo para  los habitantes de la zona, puede ser  de considerable interés científico. Se trata de mostrar estas huellas, vistas en sección estratigráfica y no en planta, como se tiene costumbre de ver, en niveles también del Cretácico inferior, por lo que se completa aún más el registro paleontológico de fósiles de reptiles del Mesozoico en la zona. Espero que en un futuro  no muy lejano estas pistas sean estudiadas por los especialistas adecuados para obtener más datos respecto a una aproximación  certera de los entornos medioambientales, y su evolución temporal, de los terrenos continentales y  transicionales  que de la Era Secundaria afloran en la Cordillera Ibérica.

Situación del yacimiento paleontológico junto a Riodeva (Teruel).

Yacimiento de posibles huellas de dinosaurio, junto a Riodeva (Teruel).

Huella 1, detalle.
Huella 2, detalle.
Huellas de dinosaurio vistas "en planta", que sirven
 como referencia y comparación con las vistas
 "en sección" en Riodeva (Teruel).


Cráneo de Turiasaurus.

Bibliografía:

Luque, L; Cobos, A; Royo-Torres,R; Espílez,E; Alcalá,L, (2005).  Caracterización de los depósitos sedimentarios con dinosaurios de Riodeva (Teruel). Geogaceta, 30. pp. 27-30.                    

Royo Torres, R; Cobos, A; Alcalá, L. (2009)  Turiasaurus riodevensis: el gigante europeo. Investigación y Ciencia, junio 2009. pp.  50-57.

miércoles, 25 de abril de 2012

Datos sobre la extinción de los dinosaurios.

¿Qué nos pasó...?

     Una extinción masiva  es  la desaparición de diferentes  especies  de seres vivos como consecuencia de un  proceso de degradación biológica o acontecimiento geológico global. La  más conocida es la que se produce a finales del Cretácico, hace 65 millones de años (ma), aunque no ha sido la única que se ha producido durante los últimos 570 ma (Fanerozoico),  período de tiempo   con registro de fósiles pertenecientes a multitud de grupos faunísticos y florísticos. Y es la más conocida debido al esfuerzo de investigación, y divulgativo,  que se ha hecho en las últimas décadas con el fin de dar una explicación convincente a la desaparición de  uno de los grupos de seres vivos más llamativos y atrayentes para el gran público que habitaron nuestro planeta, como es el de los dinosaurios.
      Como mucha gente sabe, los dinosaurios se extinguieron  al final de la Era Secundaria, o Mesozoico. Además de ellos, se extinguieron también los reptiles voladores (Pterosaurios) y los marinos  (Plesiosaurios); y en cuanto a invertebrados, muchos braquiópodos y todos los ammonoideos  desparecen entonces de la Tierra.



     La hipótesis más aceptada sobre esta gran extinción fue emitida por científicos norteamericanos en 1980. Consiste en una explicación basada en la llegada a la Tierra de un meteorito que pudo caer sobre la superficie terrestre a una velocidad de más de 10 m/s, por  lo que  esa colosal transferencia energética sobre  la corteza y la atmósfera hizo que se produjeran enormes fenómenos catastróficos, como olas gigantes, terremotos e incendios forestales. Las evidencias de este hecho se basan en el estudio del Iridio, un metal raro y escaso en la Tierra, pero habitual en la composición de los meteoritos estudiados. Este metal está en cantidades poco frecuentes en el nivel arcilloso que señala el límite Cretácico/ Terciario, conocido como el K/T. Esto solo sería posible si en esa época la atmósfera y los mares estuvieran “cargados” de este material, por lo que su depósito sería posible. Además, en las rocas próximas al evento K/T, se detectan rarezas geológicas, como granos de cuarzo astillados y marcados por grandes presiones, así como  gotitas solidificadas de roca fundida, o esférulas,  que se cree son el resultado de las grandes presiones y temperaturas sufridas por los materiales en la zona del impacto meteorítico. Entre las áreas candidatas a ser la que recibió el fuerte impacto se encuentra la del cráter de Chicxulub, en el Yucatán mejicano, donde hay un nivel de esférulas de hasta 50 cms de espesor. También se encuentran mezclados en los depósitos mejicanos materiales marinos con abundancia de restos vegetales continentales, probablemente fruto de grandes tsunamis originados por el impacto. Otro dato lo ofrece la alta proporción de Iridio en las rocas del centro del cráter, que han sido datadas por el método del Argón en 65,2 ma, lo que coincide con el sesgo detectado entonces en el registro fósil.


Nivel arcilloso K/T con acumulación de Iridio.


 
     Solamente los grupos de seres vivos que estuvieran diseminados por todo el planeta tuvieron posibilidades de sobrevivir. Es posible que algunos mamíferos, que ya llevaban mucho millones de años coexistiendo con los grandes reptiles, pudieran salvarse después del impacto, además de valorar para este hecho su autorregulación térmica corporal y la adaptación a diferentes hábitats, incluso los de tipo subterráneo, donde  encontrarían mejores condiciones para sobrevivir y diversificarse evolutivamente.

     Además de la hipótesis del meteorito es posible reseñar otras que, lejos de representar una explicación alternativa, pueden ser consideradas como  posibles acontecimientos que pudieran conducir o facilitar la extinción masiva que se produjo a finales del Cretácico. Algunas de las más consistentes se refieren a la competencia ecológica mamíferos-reptiles, y a la variación mesozoica de la cobertera vegetal.

     Respecto a la primera, la aparición y diversificación de grupos de pequeños mamíferos en el Mesozoico pudo generar una verdadera competencia ecológica con los reptiles, entonces dominantes, por lo que la incompatibilidad de ambientes y el solapamiento de nichos ecológicos de diferentes especies de estos grupos condujeron a un debilitamiento de las poblaciones de reptiles, con la consiguiente y progresiva disminución de taxones de dinosaurios.

     Por otro lado, está comprobada paleontológicamente la paulatina desaparición en muchas zonas de la Tierra de las plantas Gimnospermas, sin flores vistosas,  a lo largo del Mesozoico, con la consiguiente diversificación y conquista de diferentes biotopos de las Angiospermas. La sustitución ecológica entre estos grupos de Espermafitas  va acompañada de una explosión de olores y colores de las vistosas  flores de las Angiospermas, que bien pudieron atraer como reclamo alimenticio a los dinosaurios herbívoros, si es que eran capaces de percibirlos,  los cuales y ante una ingesta indiscriminada de estas plantas, pudieron captar sustancias tóxicas para ellos que precipitaron su desaparición. El resto del proceso de extinción puede explicarse por el inevitable enlace de eslabones tróficos entre herbívoros y carnívoros, por lo que todo el grupo reptiliano se sometió a un proceso de muerte segura.

 
     Sin entrar en  precisiones y como consideración final, añadir que la extinción de los dinosaurios producida a finales del Cretácico no ha sido la única que se ha producido a lo largo de la historia de la vida en la Tierra. Cuatro extinciones importantes le han precedido en los últimos 570 ma, siendo la del K/T la menos importante, ya que en esta extinción “solo”  desaparecieron un 11% de las familias de seres vivos que habitaban nuestro planeta. La más importante en cuanto a número de taxones desaparecidos se produce en el tránsito entre las Eras Primaria y Secundaria, entre el Pérmico y el Triásico, en la que desaparecen hasta el 52% de los grupos.