¡Dejadme vivir! Geología, Paleontología, Ecología, Educación.

Enrique Gil Bazán.
Doctor en Ciencias Geológicas (Paleontología).
Dpto. Biología y Geología. IES Ramón y Cajal (Zaragoza)
Consejería de Educación, Universidad, Cultura y Deporte. Diputación General de Aragón.
Zaragoza, Aragón, España.

domingo, 15 de marzo de 2015

Experimentos docentes elitistas.


De la película  "Rebelión en las aulas".
 
     Los jesuitas en Cataluña han empezado a educar en sus colegios de una forma totalmente distinta a lo que se hace ahora. Aunque no parece muy claro si la idea surge de ellos o han “fusilado” el método de otras monjas, también catalanas y pioneras en esto de innovar educando. Pero da igual, parece que su fuerza en los medios de comunicación les ha dado la primicia a ellos. Y parece sorprendente, así, a primera vista.http://www.abc.es/familia-educacion/20150314/abci-colegio-jesuitas-sinaulas-201503101346.html
     Que los alumnos estén dispuestos en las aulas (creo que todavía las llaman así…) de manera anárquica, sin muchos materiales y no tengan un horario fijado para cada materia, sin deberes para casa, y sin libros, resulta muy rarito en un colectivo docente en el que lo académico-ortodoxo es una de sus señas de identidad. Siempre han sido centros de enseñanza donde se imprimía carácter reconocible por todo el mundo a sus alumnos. Además de identificar a los que han salido de sus aulas por sus ropas de supermarca, sus formas, sus  maneras y su característica forma de decir que han estudiado en  jjesuiiiiiitassss (así, casi sin pronunciar la U y alargando la I y la S final…), también solían ser personas marcadas por un apellido reluciente y con un puesto de responsabilidad ya adquirido en su bolsillo. La mayoría son, o han sido así, ...o así les vemos... ¡qué le vamos a hacer!
Ambiente de un "aula" de un colegio de jesuitas en Cataluña.
     Pero ahora, la verdad, no sabemos qué resultado dará esa nueva forma (¿eso es una forma?) de enseñar. Habrá que esperar. Supongo que a ese experimento didáctico irá un alumnado deseoso de aprender, no de jugar; respetuoso y aprendido en muchas cosas ya de su casa, no maleducados de base como se reciben muchos en los centros públicos; con los medios materiales necesarios para aprender proporcionados por sus familias, no con las manos en los bolsillos como pasa en la pública;  y además serán muchos los que sean listos y muy despiertos, y no con deficiencias síquicas (en esos centros no suele haber ninguno) arrastradas desde el nacimiento e inadecuadamente tratadas por profesores no preparados para ello de la pública. Y no sigo ya poniendo más contrastes de niños a educar en ambos ambientes, privado concertado y público total, pero desde luego,  ese método educativo por mucho éxito que llegue a tener parte del error preeducativo de la selección de personal.
     Desconozco en qué sesudo teórico pedagogo se habrán basado para orientar así su labor docente. Pero si quieren ser noticia de verdad (así también lo son, ¿eh?) deberían acoger en su seno doctrinal a gente desfavorecida por la vida. De esos dejados un poco de la mano de no sé quién, pero que de verdad necesitan formarse un poco para salir adelante, aunque sea por el método tradicional. De esos tenemos en la enseñanza pública de verdad, no en la concertada, un montón. Gente que casi no pueden comer en su casa, que no pueden comprarse los libros, ni otro tipo de material; de esos que la educación familiar básica brilla por su ausencia; de esos que no tienen nunca asegurado un trabajo, no digo de calidad, sino tan solo digno. De esos a los que les piden “papeles” en todos los lados y se encuentran con  la bendita y comprometida “comprensión” jesuítica, como la procedente de la cátedra Ignacio Ellacuría  (jesuita asesinado) donde se publican chistes “solidarios” con un emigrante  saltando la valla de Melilla rotulando la imagen con un “En el cielo, ¿pedirán papeles?” ¿Habrá alguno de esos emigrantes en sus aulas experimentales? ¿De verdad serían capaces de educar así a este otro tipo de alumnado? Lo pongo en duda.
 

 

     Los docentes de la enseñanza pública de este país han realizado un gran esfuerzo durante muchos años para conseguir una enseñanza progresista y de calidad realizando experimentos didácticos dirigidos a la gran diversidad social representada en las aulas. No se ha excluido a nadie. Allí ha cabido todo el mundo.  Los guettos educativos, aunque sean de oro, solo sirven para segregar y adoctrinar. Aunque nos vendan otra cosa.

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