¡Dejadme vivir! Geología, Paleontología, Ecología, Educación.

Enrique Gil Bazán.
Doctor en Ciencias Geológicas (Paleontología).
Dpto. Biología y Geología. IES Ramón y Cajal (Zaragoza)
Consejería de Educación, Universidad, Cultura y Deporte. Diputación General de Aragón.
Zaragoza, Aragón, España.

Divulgación y actividad docente


Zaragoza, 9 de abril de 2012.

En el blog "LibrosyLiterarura.es" ha sido reseñado mi libro sobre  divulgación ecológica. Dejo aquí la copia de esta reseña y agradezco a la autora su consideración.


¡DEJADME VIVIR! Ecología para poder salir a la calle, de Enrique Gil Bazán


Dejadme vivir Ecología para poder salir a la calleTítulo: ¡DEJADME VIVIR! Ecología para poder salir a la calleAutor: Enrique Gil BazánEditorial: StyloDigitalNúmero de páginas: 98
ISBN: 978-84-938302-1-2


Primero: Este libro llega a mis manos gracias a una buena amiga, muy ecologista y muy poco *pija (esto tendrá su explicación).


Segundo: No negaré que lo primero que dije antes de terminar de leer este libro fue “Es un ensayo para la iniciación al ecologismo con algo de fundamento, no el de *pijillos que no tienen otro quehacer (por esto les decía lo de la explicación) … igual lo reseño para poder meterme un poquito con ellos y con mis queridos amigos levantinos (risas)”.


Soy sincera. Vivo en una zona de España en la que sabemos lo mucho que importa el agua, para nosotros es sinónimo de vida, y su escasez, como está ocurriendo este año con esta pertinaz sequía, nos puede llevar a terribles situaciones, recuerden que no tenemos un mar cerca del que podamos conseguir agua desalada para nuestros cultivos, lo que tenemos son pequeños ríos y un embalse, el de “Yesa”, que se nutren fundamentalmente de agua de lluvia y del deshielo del Pirineo, y ya saben que este año, a la crisis económica le debemos sumar que ni llueve, ni nieva, ni …

(Haz un clic en “leer más” para seguir leyendo esta reseña)


Como les decía, éste es un libro sobre divulgación ecológica, o como dice el propio autor, “es el fruto de una serie de reflexiones sobre la vida ecológica que llevamos en la actualidad, incluyendo un buen repertorio de comentarios críticos respecto a numerosas actuaciones que desde los medios informativos se nos hace creer que son indispensables para vivir más en armonía con el medio ambiente y la naturaleza, en general”. Ya ven, este señor me gustó enseguida por decir cosas como esta, “se nos hace creer”… ¿Cómo será esa política informativa a la que estamos sometidos? pero el libro está lleno de información que no le dejará indiferente.


Me ha gustado también como expone el difícil equilibrio entre el desarrollismo incontrolado y el conservacionismo a ultranza. Cualquiera de los que vivimos en el entorno rural entendemos que ese tipo de conservacionismo lleva a la despoblación, al olvido y a la muerte de los pueblos.


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¿Se es más ecologistas por tener un perro en casa? ¿Por parcticar determinados deportes? ¿Por vivir en una casa con jardín a 20 kilómetros de nuestro trabajo, hecho que obliga todos los días a utilizar varios coches a la familia para los desplazamientos? ¿O por tener un huertito en el que una lechuga ha costado montones de litros de agua?


Me gusta este libro porque explica bien, para el que quiera entenderlo, por qué los trasvases de agua y cuencas de ríos son una aberración ecológica.


Y sí, este libro me ha gustado porque no me dice lo que debo hacer para ser la ecologista del año llevando en mi bolsillo un móvil de ultimísima generación, sino que me habla de la necesidad de formarme en temas ecológicos para tener recursos con los que poder discernir sobre cómo actuar o cómo posicionarme ante cada situación. Pero sobre todo me ha hecho reflexionar sobre nuestro actual estilo de vida, ese en el que parece que ya no caben palabras como reducir y reutilizar, aunque sí esté de moda ese otro término tan progre: Reciclar.
Susana Hernández

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Zaragoza, 23 de febrero de 2012.

Centro de Urbanismo Sostenible de Zaragoza (CUS)
Centro de Urbanismo Sostenibel (CUS) de Zaragoza.

 El jueves 23 de febrero del 2012 se realizó la visita didáctica organizada por el departamento de Ciencias Naturales del IES Ramón y Cajal de Zaragoza para sus alumnos de 1º y 2º de bachillerato  al Centro de Urbanismo Sostenible de Zaragoza. Situado en el lado sur del nuevo barrio de Valdespartera, el citado centro se dedica sobre todo a la divulgación ecológica, además de a la recogida y gestión de datos medioambientales del citado barrio. Está instalado en un moderno edificio diseñado para tales objetivos, donde la interacción con el visitante resulta, por loa novedoso y comprensible, doblemente atractivo.

La visita estuvo en todo momento dirigida y coordinada por personal cualificado del centro, siendo de gran interás las informaciones que se aportan tanto al alumnado como al profesorado acompañante. Los recursos energéticos usados en Valdespartera junto a las diferentes maneras de gestión en el ahorro sirven de muestrario informativo al visitante. Merece la pena ir.
CUS, lado norte.

Interior. Salón-auditorio central.
Panel expositivo en la terraza superior del CUS.
Pasarela aérea de salida del CUS.

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Geología urbana en Zaragoza

El día 20 de octubre se realizará la ya tradicional salida docente de Gología Urbana en Zaragoza. En ella participarán los alumnos matriculados en la asignatura optativa de 2º de bachillerato de Geología, así como los alumnos de Biología y Geología de 4º de ESO del instituto Ramón y Cajal de Zaragoza. Los principales objetivos didácticos que se pretenden conseguir son la contemplación y clasificación de las niumerosas muestras rocosas que en el casco viejo de Zaragoza han sido utilizadas para el moderno urbanismo urbano, así como el reconocer el uso de rocas en la construcción de edificos emblemáticos de la ciudad. El profesorado acompañante será Dª Teresa Gracia y D. Enrique Gil.

Fotografías: gentileza de D. José María Sesé.

Ónices del "rombo" de la Plaza de La Seo, Zaragoza.

Bolardo de caliza de Calatorao


Geodas de calcita

Caliza marmórea con veteado de calcita

Calizas. Puerto fluvial romano.

Sillar de arenisca con laminación cruzada. La Seo.

Corrasión alveolar. Torre de La Seo.
Travertino disuelto. Suelo Pza de La Seo.
Calizas marmóreas y mármoles. Pza de La Seo.

Lumaquelas. Sillares del Puente de Piedra.



Arenisca. Cenotafio de Goya. Pza de El Pilar. Por indicación del profesor y pintor aragonés Alfredo Cabañuz "de Portugal" hemos podido constatar la aparente inversión de las antorchas decorativas del tambor de este monumento pétreo. Este hecho, lejos de ser un error de montaje, podría ser intencionado, en relación con las corrientes de pensamiento esotérico de la época en la que se realizó, o por indicación de los familiares y entorno de Goya.



Alabastro. La Lonja.

Granitos. Cascada de Pza de El Pilar.


Sillares de alabastro. Fachada de S. Juan de los Panetes, Zaragoza.


Microacanaladuras de escorrentía en alabastros.
S. Juan de los Panetes.



Grupo de la Sociedad de Amigos del Museo paleontológico de la Universidad de Zaragoza (SAMPUZ) en la salida de Geología Urbana dirigida por Enrique Gil Bazán.


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Reproduzco aquí la entrada sobre el libro ¡Dejadme Vivir! del blog de Alfredo Sánchez Garzón, de la Real Academia de Cultura Valenciana, del 30 de noviembre de 2011.


ENRIQUE GIL BAZÁN, AUTOR DE ¡DEJADME VIVIR!

A propósito de su último libro,
texto sobre ecología para poder salir a la calle con la conciencia tranquila.


El jueves, 11 de agosto de 2011, a las 19:30 horas tuvo lugar en la Ludoteca “Río Ebrón” de Torrebaja (Valencia), la presentación del último libro de Enrique Gil Bazán (Zaragoza, 1959), un trabajo de divulgación científica bajo el sugerente título: ¡Dejadme vivir! (Zaragoza, 2011).[1]

Entre otros méritos, nuestro autor es Doctor en Ciencias Geológicas (Paleontología) por la Universidad de Zaragoza (1987), cuya tesis Doctoral versó sobre Taxonomía y Bioestratigrafia de micromamíferos del Pleistoceno medio, especialmente roedores, de los rellenos kársticos de la Trinchera del Ferrocarril de la Sierra de Atapuerca (Burgos). Desde hace años ejerce como profesor Agregado de Bachillerato: actualmente desempeña su actividad docente como profesor de Biología y Geología en el IES “Ramón y Cajal” de Zaragoza (1988). Además de participar en numerosos proyectos de investigación paleontológica en la Universidad de Zaragoza, desde el año 1978 hasta 1990 pertenece al Proyecto de investigación “Pobladores del Pleistoceno de la Meseta Castellana: Atapuerca” (Burgos), dirigido por el profesor Dr. Emiliano Aguirre, tutela varios proyectos de investigación paleontológica y ha impartido cursos de doctorado y participado en cursos de Universidades de verano. Comparte el Premio Príncipe de Asturias concedido al profesor y equipo del profesor Aguirre (1997), ha publicado multitud de trabajos de carácter didáctico y científico, y una novela de trama científica: “Proyecto Homo. Atapuerca bajo la amenaza de un complot internacional” (Zaragoza, 2007).



La presentación del libro de referencia fue amena y pedagógica -basada en un power point muy dinámico, apoyando la exposición del autor-; y estuvo muy concurrida para lo que suelen ser este tipo de eventos, pues la cultura y difusión del conocimiento no es plato para todos los paladares, y por principio suele interesar a poca gente; sin embargo, hubo un gran aforo, ello evidencia que el tema del libro –la divulgación de conceptos ecológicos y medioambientales- puede llegar a interesar a muchos ciudadanos.

Lo cierto es que en temas medioambientales muchos estamos a dos velas, nuestra formación, como la de muchos cristianos de base, no supera el catecismo de primera comunión. Nos dejamos llevar por lo que dicen los medios –me refiero a las voces interesadas de “teles” y periódicos- y a lo que entendemos por políticamente correcto, esto es, lo que dice nuestro partido político, el que lo tenga, o medio social. A priori debo confesar mi ignorancia en estos temas, pues mis nociones del asunto datan de cuando yo era “progre” o “moderno”, esto es, cuando leía “Integral” y “Ajoblanco”; entonces fumaba en pipa y lleva tirantes, allá por los primeros setenta; por ese mismo tiempo lucíamos aquella célebre chapita del ¡Nuclears, no gràçies!, prendida con un alfiler en el pecho –que era lo progresista en aquel tiempo-. Después vino lo de ¡No a la OTAN!, y fue cuando definitivamente muchos despertamos, dándonos cuenta que todos nos engañaban, aunque unos más que otros.

Por eso me interesó el libro de Gil Bazán, porque trata de educarnos – iniciarnos e instruirnos- con prosa clara y sencilla en algo tan elemental y necesario como la ecología y el medioambiente, conceptos que paradójicamente están en boca de todos, aunque muchos no sepan bien de qué trata. Tengo la experiencia de haber presentados muchos libros, unas veces míos y otras de amigos o conocidos; y siempre que lo hago aconsejo a los asistentes que para ver si una publicación les interesa consulten en primera instancia el índice, pues allí se halla el contenido de la obra. Por otra parte verán que la exposición resulta agradable y su lectura muy amena, con dibujos e imágenes atractivos y elocuentes.

Se diría que libro de Gil Bazán va dirigido a introducir “un poquito de sensatez” en el criterio ecológico de las personas comunes, de los ciudadanos normales y corrientes como pienso somos la mayoría. Desde el principio trata de deshacer la Gran Confusión en que muchos nos hallamos, analizando la información que sobre estos temas recibimos masivamente de los medios, sumergiéndonos de inmediato en lo que él llama “Nuestra vida ecológica”, diciéndonos con un lenguaje sencillo y asequible lo referente a temas tan habituales como: el “Ahorro de agua”, los “Trasvases”, los “Ríos navegables”, la “Remodelación de riberas fluviales”, los “Abrigos de piel”, “La fiesta de los toros”, los “Zoológicos y mascotas”, el “Carril bici”, acerca del “Reciclar”, los “Deportes de aventura”, las “Energías renovables: eólica y solar” y la “Energía nuclear” –sin la menor duda, temas que están al cabo de la calle, sobre los que continuamente oímos decir o comentar y acerca de los cuales no solemos tener una opinión personal, esto es, pensada y juiciosa-. Podremos coincidir o no con el autor, pero sería bueno reflexionar con él para opinar con criterio, pues no se trata de adoctrinar, sino de informar. Muchos ciudadanos gustan del espectáculo de los toros, sin preocuparse por el sufrimiento de los animales cuando los picadores les hinchan las puyas o los banderilleros les colocan las arponcillos de vistosos colores –simplemente gozan del espectáculo atávico-; de la misma forma que los comedores de carne no piensan en los animales que son conducidos al matadero en condiciones “infra-animales” –sólo disfrutan de unas ricas chuletitas a la plancha o de un tierno filete-: unos por diversión cultural y otros por estricto placer gastronómico.

Sí, me parece muy importante cavilar respecto de todas estas cuestiones, sobre las que solemos tener una opinión superficial, si es que alguna tenemos. Entre otras cosas para poder opinar con criterio y exigir con argumento a nuestros dirigentes políticos; de ahí la necesidad de formarnos... Me viene a la memoria el asunto del plan hidrológico y del trasvase del Ebro: rápidamente politizaron el asunto, y a partir de ahí la cosa ya no tenía solución. Lo sensato hubiera sido dejar que técnicos imparciales estudiaran el tema, ver las consecuencias que podía tener para la cuenca del Ebro, si era necesario para la huerta valenciana, y si era factible. Pero, ¡cómo vamos a fiarnos si la política y los políticos lo contaminan todo! Una vez más, en la base de la cuestión aflora la necesidad de formación..., pues sin educación todo se manipula mejor.

Otro de los capítulos del libro de Gil Bazán es el de Conceptos básicos de Ecología; sin esas nociones elementales es difícil que el lector común pueda interpretar correctamente un simple artículo periodístico que diga del tema. De ahí la necesidad de comentar los conceptos ecológicos capitales: ¿Qué es un nicho ecológico? Es probable que muchos piensen que es el tipo de sepultura especial donde se inhuma a los ecologistas. ¿Para qué nos sirve la información? –se pregunta el autor-. Pues, como certeramente dice, para formar nuestra conciencia ecológica y pensar con sensatez...

Cuando abordé el penúltimo capítulo: El hombre y su interacción con la naturaleza, lo primero que me vinieron a la mente fueron ciertas palabras del Génesis, mediante las que Dios entrega su creación al hombre para su uso, disfrute y cuidado; no sólo vivimos en la naturaleza y de la naturaleza, somos parte de ella, hasta el punto que cualquier alteración en la misma nos afecta.[2] De ahí la necesidad de tener “conciencia ecológica”, concepto que el autor define en términos de “sensibilidad” –sensibilidad para con el arte, la música, la belleza, el trato entre personas...-; de ahí que la conciencia ecológica implique cierto grado de identificación con la naturaleza, a la vez que ternura y comprensión de su significado; y también respecto a su manejo, goce y protección, más allá de su explotación comercial y el aprovechamiento económico. Y como casi todo en la vida, la conciencia ecológica debe aprenderse y ponerse en práctica. Ello depende del grado de comprensión de cada cultura y de su interacción con la naturaleza. De hecho, ¿por qué hay pueblos, culturas y civilizaciones más sensibles y respetuosos con la naturaleza que otros? Seguramente depende de su vinculación tradicional con la misma, de su identificación y compromiso con ella. Gil Bazán se hace una pregunta al respecto: <¿Por qué la gente de los pueblos, que (presuntamente) deberían ser mucho más ecologistas que los de la ciudad por su contacto directo con la naturaleza, parece ser mucho más “tolerante” con los desarrollistas?> En mi opinión, porque la gente de los pueblos no está formada y han degenerado en su relación con la naturaleza: en el sentido que la tenían sus padres y abuelos, cuando el campo y su entorno era todo su mundo. La prueba la tenemos en Torrebaja donde, verbigracia, muchos venderían el pueblo, incluidos los huesos de sus muertos porque se llevara a cabo el denominado proyecto de “Campo de Golf” en aras de algunos puestos de trabajo y de un presunto desarrollo económico para la zona –desconociendo las condiciones y sin preguntarse por las consecuencias que dicho proyecto pueda tener para el futuro de la localidad-.[3]

En este mismo penúltimo capítulo el autor desarrolla cuestiones como el “Desarrollismo incontrolado”, el “Conservacionismo a ultranza”, el “Desarrollo sostenible” y “La alarma del cambio climático” con el que nos aterrorizan algunos pseudo científicos y comunicadores.[4] Todas ellas, cuestiones del máximo interés y actualidad, sobre las que conviene tener un criterio. El mundo desarrollado occidental, y el mundo en general, no está dispuesto a renunciar a las ventajas y comodidades de la civilización, aún sabiendo que cierto mineral preciso para que funcionen los móviles y ordenadores lo extraen en África muchos niños en condiciones inhumanas que no toleraríamos para nuestros hijos. ¿Qué está pasando entonces, acaso somos unos hipócritas o sólo unos insensatos? Quizá ambas cosas a la vez...


Sin la menor duda, como finalmente nos hace saber el autor, hace falta una Conciencia para la convivencia pues en cualquier parte del planeta los hombres y mujeres son personas, y deberíamos tener los mismos derechos, deberes y prerrogativas para poder disfrutar de una vida digna y provechosa; pero, ello no será así mientras no tomemos conciencia de que nuestro estilo de vida –singularmente el occidental, dispendioso y consumista- influye en nuestro entorno inmediato y en el de todo el planeta, como si del efecto mariposa se tratara.
En suma: para poder salir a la calle con cierta tranquilidad de conciencia ecológica, “es necesario llegar a alcanzar un equilibrio entre el desarrollo humano y la conservación de la naturaleza”, teniendo en cuenta que el planeta no es sólo nuestro, que sólo estamos de paso; que tenemos que vivir aquí, y eso supone una actuación sobre el medio, pero que al marcharnos debemos dejarlo también en las mejores condiciones para las generaciones futuras: ésa es también nuestra responsabilidad. De ahí que la conservación de la naturaleza afecte y competa a todos los ciudadanos. Para ejercer este deber y este derecho debemos comenzar por informarnos y educarnos, que es lo que en última instancia pretende la agenda de este libro. ¡Gracias Enrique y felicidades por tan estupendo trabajo! Vale.

© Alfredo SÁNCHEZ GARZÓN.
De la Real Academia de Cultura Valenciana (RACV).



[1] GIL BAZÁN, Enrique. ¡Dejadme vivir! - Ecología para poder salir a la calle, Editorial StyloDigital, Zaragoza, 2010 [Ficha técnica: edición rústica, tapa blanda, 18x25 cm., 96 páginas].
[2] Los textos cristianos incluyen con frecuencia referencias a la naturaleza y a la necesidad de que cuidemos de ella, incluso con amenazas. Dice el Cántico, aludiendo al dies irae, cuando los siglos sean reducidos a cenizas: “Se encolerizaron las gentes,/ llegó su cólera,/ y el tiempo de que sean juzgados los muertos,/ [...]/ y de arruinar a los que arruinaron la tierra” [Cántico Ap. 11, 17-18; 12 10b-12º].
[3] SÁNCHEZ GARZÓN, Alfredo. Acerca del proyecto “Campo de Golf” en Torrebaja, en: http://alfredosanchezgarzon.blogspot.com/2011/10/acerca-del-proyecto-campo-de-golf-en.html, del lunes 17 de octubre de 2011.
[4] Hace poco vi un documental en dos capítulos titulado “La pequeña edad de hielo”, periodo que se extiende entre principios del siglo XIV y mediados del XIX, que explicaba o trataba de explicar la evolución de las temperaturas y su influencia sobre el clima y la vida, en relación con distintos acontecimientos históricos -sociales, políticos y económicos-. Me pareció sumamente interesante, pues demuestra que el clima ha estado siempre cambiando y que la actividad humana puede tener muy poco que ver con este cambio. Ello no significa que debamos ser descuidados con el medio ambiente. De hecho, al final dice que aquella “pequeña edad del hielo” fue el resultado de golpear la campana del clima con un martillo (además de la actividad solar, volcánica...), pero que actualmente la estamos golpeando con un mazo. De ahí que las consecuencias puedan ser catastróficas para el planeta y por ende para la vida en un futuro...

Portada del libro "¡Dejadme vivir! (Zaragoza, 2010).

Contraportada del libro "¡Dejadme vivir! (Zaragoza, 2010).


3 comentarios:


Óscar Pardo de la Salud. dijo...
Muy buen articulo Alfredo y... yo tengo una chapita de nucleares no gracias que luzco muy orgulloso jeje. Un abrazo
Alfredo Sánchez Garzón dijo...
Hola, Oscar: yo también tengo alguna chapita de aquellas por casa, pero ya no me la pondría... Pese al desastre de Japón (y Chernobil), creo que hoy por hoy la energía atómica es necesaria para el mantenimiento y progreso de la civilización humana, aunque lógicamente tendrá que mejorar en seguridad. No pensarás mantener todo el sistema industrial y extraer la energía que actualmente utilizamos de los "molinillos" eólicos, verdad? Ello no signfica que no haya que seguir investigando y buscando otras fuentes energéticas más baratas y menos contaminantes... Un abrazo.
Enrique Gil Bazán dijo...
Hola Alfredo! Leo tu "entrada" sobre mi libro y no tengo palabras para agradecerte tus comentarios y consideraciones. Gracias. Para Óscar: lleva con orgullo tus chapitas de "Nucleares NO", pero sabiendo lo que significa y dando alternativas energéticas que mantengan nuestro nivel de vida y conserven la naturaleza. Un abrazo para los dos.

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Aragón: Ayer y hoy



Ese es el título del libro dirigido y coordinado por Tomás Giner Ciércoles que fue publicado por Leyere ediciones en el año 2000. Además de Tomás Giner figuran como coautores Enrique Gil, José Luis López, Maria Teresa Navarro y Mercedes Souto. Se trata de un libro sobre Aragón de carácter global y enciclopédico que se estructura en torno a cuatro grandes bloques temáticos a lo largo de sus 301 páginas de fácil lectura: Nuestra historia, Elementos físicos, Recursos humanos y actividades económicas, y Patrimonio cultural. En cada una de ellas se describen con detalle y precisión los pincipales elementos necesarios para comprender la realidad aragonesa en cada uno de esos temas, evitando los acostumbrados tópicos regionalistas y otras consideraciones subjetivas. Estos hechos permiten aseverar, tal y como lo hace su prologuista, el profesor y escritor José Luis Corral, que "este libro debe ser utilizado de manera exhaustiva en nuestras escuelas y en nuestros colegios. Aragón ayer y hoy es un instrumento de trabajo fundamental que alumnos y profesores han de usar para comprender una realidad global, compleja en lo geográfico y profunda en lo histórico".

Reseña bibliográfica:

Giner Ciércoles, T.; Gil E.; López, J. L.; Navarro Mª. T.; Souto, M. 2000. Aragón: Ayer y hoy. Leyere ediciones. Zaragoza. 301 pp.


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El Punto de interpretación geológica del Rincón de Ademuz (Valencia)
Reproduzco a continuación una publicación de divulgación científica que puede ser de interés para aficionados al geoturismo y, en especial, para los oriundos de la comarca valenciana del Rincón de Ademuz, situada entre Teruel y Cuenca. Está publicada en el nº 24 de la revista Naturaleza Aragonesa, de junio de 2010. Los autores son mi amigo y profesor de didáctica José Miguel Calvo y yo mismo, Enrique Gil.


La reseña bibliográfica completa es:

GIL BAZÁN, E; CALVO HERNÁNDEZ, J.M. (2010). Interés geoturístico y didáctico del Punto de Interpretación Geológica del Rincón de Ademuz (Torrebaja, Valencia). Naturaleza Aragonesa,
nº 24 (SAMPUZ), pp. 21-28.





















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Geología y Paleontología del Rincón de Ademuz.


Vista geológica desde el punto de interpretación del Rincón de Ademuz, en Torrebaja (Valencia).


Folleto de divulgación geológica editado por Prames S.A. y subvencionado con los fondos del programa LEADER II, en el año 2000.

Autores:

José Miguel Calvo. Dpto. Didáctica Ciencias Experimentales, Universidad de Zaragoza.
Enrique Gil, Dpto. Biología y Geología, IES Ramón y Cajal, Zaragoza.
Rodolfo Gozalo, Dpto de Geología, Universidad de Valencia.




Portada del folleto explicativo.


En este trabajo se describen someramente los tipos de materiales rocosos que afloran en la geografía del Rincón de Ademuz, así como se reseña la sucesión de acontecimientos de deformación tectónica acaecidos especialmente durante la Orogenia Alpina, desde finales del Cretácico hasta mediados de la Era Terciaria, de 75 a 23 millones de años. Se ilustra la geología de la zona con un detallado mapa geológico y su leyenda (ver figuras de abajo) así como un corte geológico de la comarca de dirección NO-SE.











Respecto a la paleontología de la comarca destacar que se describió una nueva especie en el Rincón de Ademuz. Se trata de un mamífero carnívoro del Mioceno (Era Terciaria) encontrado en el yacimiento de Ademuz-Vallanca (M3) denominado Mionictis ginsburgi Alcalá, Montoya y Morales 1994, y que a su vez constituye la especie "tipo" de un nuevo género que también ha sido descrito en la comarca, se trata del género Adroverictis Ginsburg y Morales 1996.




Paisaje del Rincón de Ademuz al final de la Era Terciaria. Dibujo: Mauricio Antón.


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