¡Dejadme vivir! Geología, Paleontología, Ecología, Educación.

Enrique Gil Bazán.
Doctor en Ciencias Geológicas (Paleontología).
Dpto. Biología y Geología. IES Ramón y Cajal (Zaragoza)
Consejería de Educación, Universidad, Cultura y Deporte. Diputación General de Aragón.
Zaragoza, Aragón, España.

martes, 29 de septiembre de 2015

Apuntes sobre la Tabla Cronoestratigráfica Internacional (2015).






La Tabla Cronoestratigráfica Internacional, elaborada desde 1974 por la Comisión Internacional de Estratigrafía de la Unión Internacional de Ciencias Geológicas, es el marco de referencia para representar los eventos acaecidos en la historia de la Tierra y de la vida, ordenados cronológicamente. Se incluye aquí la versión actualizada del presente año 2015.
          Se establecen en ella divisiones y subdivisiones según la edad relativa de las rocas y el tiempo absoluto transcurrido desde la formación de la Tierra hasta la actualidad, en una doble dimensión: estratigráfica y cronológica. Estas divisiones están basadas principalmente en los cambios faunísticos observables en el registro fósil y han podido ser datadas por métodos radiométricos.




            Enlace a la Tabla: http://www.stratigraphy.org/ICSchart/ChronostratChart2015-01Spanish.pdf




1.- Componentes de la escala:

Unidades cronoestratigráficas.
          Son, de menor a mayor rango: cronozona, piso, serie, sistema, eratema, y  eontema . Responden a conjuntos de rocas, estratificados o no, formados durante un intervalo determinado de tiempo. Se basan en las variaciones de los registros fósil (bioestratigrafía) y estratigráfico (litoestratigrafía). Son las unidades usadas para las divisiones de la escala cronoestratigráfica del Fanerozoico (y el Ediacárico del Precámbrico).

          Unidades geocronológicas.
 
          Son, de menor a mayor rango: cron, edad, época, periodo, era, y eón. Corresponden a unidades de tiempo equivalentes una a una con las cronoestratigráficas. Son la referencia temporal relativa de la escala para el Fanerozoico.

Unidades geocronométricas.

Todas las unidades geocronológicas, y por tanto sus equivalentes cronoestratigráficas, en las que han podido precisarse sus límites, pasan a ser también unidades geocronométricas. Estas últimas son las unidades definidas por edades absolutas de tiempo, en millones de años.

Han sido usadas  para las divisiones del Precámbrico (excepto el Ediacárico). Sin embargo, las dataciones absolutas que se muestran en la escala para el Fanerozoico y el Ediacárico están todavía en revisión y  son solo aproximadas las que no tienen estratotipo para el límite inferior, por lo que estas no pueden considerarse  como verdaderas unidades geocronométricas.

2.- Unidades básicas y de rango superior.

La unidad básica de la escala es el piso (y su edad equivalente), definido normalmente por cambios en el registro fósil y, ocasionalmente, apoyado por  cambios paleomagnéticos (inversiones de polaridad del campo magnético terrestre); litológicos debidos a cambios climáticos; efectos tectónicos, y subidas o bajadas del nivel del mar.

 Las unidades de rango superior reflejan cambios más significativos en el registro fósil (para el Paleozoico o Mesozoico), características litológicas significativas de la región donde se definieron (Carbonífero, Triásico o Cretácico), e incluso aspectos paleoclimáticos relevantes (Criogénico).

Con el símbolo denominado "clavo de oro" se marcan aquellas unidades cuyo límite inferior está definido formalmente en una sección estratotipo (GSSP). Para el Proterozoico las divisiones establecidas son estrictamente geocronométricas, definidas directamente por tiempo absoluto, en millones de años, excepto para el Ediacariense, para el que hay estratotipo de su límite inferior.

 Los colores usados son los propuestos y aceptados el año 2006 por la Comisión de Mapa Geológico del Mundo.

 
 
 
Nivel de Iridio en el tránsito Cretácico/Terciario.
 
 
 
 
 

lunes, 28 de septiembre de 2015

Aspectos geoturísticos de la Laguna de Gallocanta (Teruel, Zaragoza).



Grullas de Gallocanta.
         La Laguna de Gallocanta, situada entre las provincias de Teruel y Zaragoza, es el mayor lago salado de Europa occidental y uno de los ecosistemas lagunares más importantes de la Península Ibérica. Situada a casi  1000 metros de altitud, y con cerca de 15 km2  de extensión, su singularidad biológica, geológica e hidrológica hace que sea un entorno particular con variados ecosistemas y hábitats que merecen ser conservados. Todo ello ha llevado a calificarla en los últimos tiempos como “Lugar de Importancia Comunitaria”, y a incluirla como “Zona Especial de Conservación” en la red ecológica europea (Red Natura 2000), además de declararla “Reserva Natural Dirigida” dentro del Plan de Ordenación de los Recursos Naturales (PORN).

 
     La laguna es la más grande de un conjunto de lagunas distribuidas por la cuenca circundante. Se extiende por el fondo de una amplia depresión endorreica de fondo plano, limitada por materiales cuarcíticos paleozoicos al noreste de la laguna, y calcáreos mesozoicos al oeste de la misma. Está excavada sobre arcillas, yesos y sales del Triásico, primer gran episodio del Mesozoico. Su origen está relacionado con una intensa disolución superficial de carbonatos del Jurásico y Cretácico, además del rebajamiento topográfico, por erosión, de la superficie del terreno durante el Cuaternario. El proceso dio lugar a una forma de cuenca típica de modelado kárstico denominado “polje”, cuyo rebajamiento cesó cuando la superficie topográfica alcanzó los materiales impermeables inferiores del Triásico, hecho que probablemente se produjo hace no más de  50.000 años.

 
Vista aérea de la Laguna de Gallocanta (Teruel, Zaragoza).

Atardecer en la Laguna de Gallocanta.

   En tiempos recientes la dinámica geomorfológica de la Laguna de Gallocanta se ha caracterizado por el desarrollo de formas sedimentarias costeras, como flechas, playas y terrazas lacustres, cuya actividad ha estado relacionada con las fluctuaciones del nivel de sus aguas. Por otro lado, el carácter salino de sus aguas se adquirió en fechas muy recientes, probablemente entre los siglos XII y XV, como consecuencia de procesos kársticos en el sustrato salino triásico. Además, las muy abundantes fluctuaciones del nivel del agua, relacionadas con ciclos climáticos de interés global, llevan a la generación periódica de extensas costras salinas durante las etapas de sequía.

 
Centro de Interpretación. Gallocanta.


 
    El interés ornitológico y paisajístico que ofrece la laguna y su entorno, al ser una de las bases invernales de miles de grullas en su proceso anual migratorio, ha permitido que se establezcan junto a la orilla noreste, en la localidad de Gallocanta, y al sur, cerca de Bello, unos modernos centros de interpretación altamente recomendables desde el punto de vista turístico y cultural.

miércoles, 23 de septiembre de 2015

Un “mar de piedras” jurásico en Arroyo Cerezo (Rincón de Ademuz, Valencia).


Gran sabina sobre el mar de piedras de Arroyo Cerezo (Valencia).
Situación geográfica de Arroyo Cerezo,
 en el Rincón de Ademuz.
     La Depresión Calatayud-Teruel-Mira de la Cordillera Ibérica encuentra en el Rincón de Ademuz, junto al límite sureste de la misma, un interesante afloramiento de materiales mesozoicos (265-65 ma) y cenozoicos (65 ma- actual). Los depósitos mesozoicos aparecen altamente deformados tectónicamente por la acción de  la Orogenia Alpina, que tiene lugar entre hace 65 millones de años (ma) y 20 ma. En un recorrido por el Rincón de Ademuz hacia la rama aragonesa de la cordillera (hacia el suroeste)  se cortan abundantes series terciarias del relleno de la citada depresión que se apoyan discordantemente sobre antiguos materiales de la era secundaria. En la zona que nos ocupa, entre las localidades de Arroyo Cerezo y Alobras, los afloramientos de depósitos jurásicos y cretácicos marinos son también muy abundantes, cuyo origen es consecuencia de los sucesivos episodios transgresivos (avance) y regresivos (retirada) de la línea de costa de ese período temporal, entre 180 y 145 millones de años aproximadamente. Una continentalización a finales del Jurásico favorece el depósito de materiales semejantes, en facies y edad, a los que contienen restos de dinosaurios en los próximos yacimientos de Riodeva, al sur de Aragón, aunque aquí la exploración no ha dado resultados positivos en registro fósil hasta la fecha.
Mar de piedras.
     
Diaclasas ortogonales que dan lugar al mar de piedras.
     A techo de la serie carbonatada del Jurásico, cerca de la población de Arroyo Cerezo, se localiza un relieve geológico muy peculiar: se trata de un “mar de piedras”. Esas calizas jurásicas, de naturaleza oncolítica, se presentan en estratos casi horizontales y han sido fuertemente remodeladas por varios cauces y barrancos, activos hoy en día, lo que  permite reconocer un importante resalte montañoso a modo de muela que es el que domina el paisaje circundante.
Mar de piedras muy erosionado. Es perfectamente visible la retícula rocosa del mar de piedras.
     
Mar de piedras.
      Los posteriores reajustes tectónicos del terreno han hecho aparecer un conjunto de fracturas constituido por varios sistemas o familias de diaclasas (o fracturas sin desplazamiento de bloques) de disposición  ortogonal entre ellas en muchos casos, y que han facilitado, por erosión y disolución de las aristas de los bloques calcáreos, y por tanto con el consiguiente redondeamiento de la superficie de los mismos, de un sistema reticular de fragmentos superficiales de fácil visualización. El aspecto resultante consiste en una sucesión de pequeños montículos rocosos alineados, de sección cuadrangular o rectangular, que se asemeja en vista superficial a  rizaduras marinas, y que le da el nombre.
Por encima de las calizas oncolíticas
se sitúa el mar de piedras.

Sección estratigráfica del jurásico de Arroyo Cerezo (Rincón de Ademuz).
 A techo se encuentra el mar de piedras.


 

sábado, 12 de septiembre de 2015

De geoturismo por el volcán Etna (Sicilia).

El humeante volcán Etna, visto desde Taormina (Sicilia).


     Es el volcán puntual más estudiado de Europa. El Etna, situado en la costa sureste de Sicilia supera los 3300 metros de altitud, siendo ésta cifra muy variable por su continua actividad volcánica. Las dataciones científicas apuntan a que se formó hace casi unos 200.000 años, cercano al límite de las placas tectónicas africana y euroasiática.
 

Subiendo al Etna.


Superposición de coladas volcánicas en la base turística, a 2000 metros del altitud, en el Etna.
 
     De gran actividad alternante entre efusiva y eruptiva, este estratovolcán ha sido el causante de un acontecimiento volcánico importante, datado aproximadamente  en unos  6000 años AC, que ha repercutido en la configuración de la historia y cultura occidental. Se trata de  un gran derrumbe hacia el mar del cono volcánico del Etna generando una gran brecha,  el denominado “Valle del buey”. Es más que probable que ese desmoronamiento produjese un gran tsunami en el mar Mediterráneo siendo la causa del arrasamiento de varios poblamientos de la actual costa de Israel, Libia y de Egipto, y diera lugar al famoso mito del Diluvio Universal.
 
Contemplando conos adventicios alineados en el Etna.

     Aunque el territorio volcánico del Etna no es comparable, ni en espectacularidad ni extensión, con otros complejos volcánicos europeos como, por ejemplo, el de la Caldera de Taburiente en Tenerife (Canarias), u otros, resaltan aquí las numerosas y potentes coladas de lava, muchas de ellas superpuestas, que tapizan sus laderas, además de abundantes conos adventicios, de varios tamaños, que aparecen casi alineados en direcciones radiales respecto al cono principal del volcán, lo que da idea de la intensa actividad de diversificación del magma en la cámara magmática principal.
 
Vista desde el aparcamiento del Etna de la zona que fue destruida por
una colada volcánica a finales del siglo pasado, al fondo.
Allí se ha reconstruido parte de las infraestructuras.

Infraestructura turística a 2000 metros, en el Etna.
     La base de operaciones turísticas se encuentra a 2000 metros de altitud, que por un lado facilita el acceso y la visita a las zonas más elevadas del volcán, y por otro, genera un impacto visual bastante agresivo al entorno natural. En pleno paisaje volcánico, junto a las infraestructuras turísticas,  pueden apreciarse las últimas “proezas” del volcán realizadas a finales del siglo XX y que causaron el derrumbe y posterior construcción de estructuras y edificios dedicados al turismo, aunque es la población de Nicolosi, casi en la base del Etna, la que más ha sufrido en su historia a causa de este emblemático volcán.
Vista del volcán desde el teatro grecorromano de Taormina (Sicilia).
 

jueves, 3 de septiembre de 2015

De nuevo es noticia el barrio Oliver de Zaragoza.



IES María Moliner de Zaragoza.
     Vuelve a aparecer el barrio Oliver de Zaragoza en la prensa por problemas con algunos peculiares vecinos. Y vuelven a sorprenderse. Les parece increíble y sorprendente (enlace a la noticia de prensa) que pasen cosas como que críos de entre 8 y 15 años asalten y agredan a personas mayores; o que se incendien habitualmente contenedores de basuras u otro tipo de vandalismo; o que se viva en una situación  de inseguridad y miedo en sus calles. Nadie ha hecho nada hasta ahora. Y siguen sin enterarse de que es un problema de educación
     Educación a dos niveles: a nivel familiar y grupal por un lado, y en los centros educativos por otro. La inmensa experiencia que acumulé durante 11 años trabajando en el IES María Moliner, el instituto del barrio, me hizo despertar a muchos aspectos sociales que jamás había vivido, ni soñado. La acumulación de personas de raza gitana en el barrio con la consiguiente legión de asistentes y trabajadores sociales procedentes de distintas instituciones es uno de los principales problemas para solucionar el estado de “excepción” con el que allí se vive desde hace lustros. No es posible tener allí, en plan “guetto”,  a un colectivo de gente que, por desgracia, solo piensan en que les den algo para vivir, trapichear, salir del paso, o camuflarse, eso sí,  en un rincón apartado de nuestra sociedad. Y claro, si para suministrarles de todo lo que les es necesario hace falta crear un montón de plazas para personas cuya profesión es “ayudar” a las familias necesitadas, pues se crean, sirviendo así ese colectivo de freno social a la protesta o a la indignación por estar así hacinados, haciéndoles creer que son muy bien tratados por una sociedad que supuestamente les ampara y contempla.
Vandalismo en el barrio Oliver de Zaragoza.
 
     Entre la marginalidad del barrio Oliver  se encuentra el colectivo gitano (es allí el mayoritario), que  fue durante muchos años el objeto y  "niño mimado" de la acción social zaragozana . No se les forma ni reestructura su forma de vida (en muchas ocasiones caótica) pero sí se les proporciona vivienda, subvenciones, ayuda social, colegio y manutención a su gran  prole, a cambio de no molestar,  estando así  aparcados, retirados y aislados  de una sociedad  que se empeña en decirles cómo se tienen que comportar cuando salen del guetto. Se les da sin pedir nada a cambio, o como mucho, un comportamiento "ejemplar" (de payo) que por supuesto  no sale de muchos de ellos, no sé si por naturaleza o costumbre, y que no están por la labor de hacer, lo que les impide relacionarse e imbricarse con el resto de la sociedad.
     En lo que respecta a la  educación a nivel de primaria y secundaria en el barrio los resultados sociales no pueden ser más desastrosos para este colectivo tan desfavorecido, por no decir engañosos. Durante las innumerables visitas y protestas que se hicieron desde el equipo directivo del instituto en la década de los 90 y la primera parte de los 2000 al Servicio de Educación aragonés, controlado por el PP ó el PSOE, daba igual, no se movió un dedo para acabar con la concentración masiva de alumnado con “necesidades educativas especiales”, y conflictivo, en los centros públicos del barrio. La sugerencia que se hacía era que, en aplicación de la ley, se repartieran estos alumnos entre todos los centros subvencionados con fondos públicos, lo que incluye al remilgado colegio religioso concertado de las “claretianas” de la entrada al barrio. Como contestación sólo se escuchaba que los padres tenían libertad de elección de centro… ¡Valiente libertad! ¡Solo cuando hay igualdad de condiciones es cuando se elige en libertad! Si se tiene que elegir entre algo muy bueno para tus hijos y algo muy malo, la elección está clara. Por eso el instituto se llenaba de alumnos con muchas (demasiadas) necesidades y conflictos personales, a la vez que a los privados concertados no iba ni uno.  La situación fue empeorando a finales de los 90 y llevó poco a poco  a la insostenibilidad del centro  que aplicaba (aunque con muchas modificaciones) el tipo de enseñanzas regladas que son las que caben, a mi juicio, en un instituto, y por tanto se nos ofreció en el año 2002 a todo el profesorado del centro la posibilidad de salir de allí, pues se cambiaba el modelo de enseñanzas que a partir de ese momento se iban a impartir. No se plantearon repartir alumnos “especiales”, había que tenerlos a todos recogidos y escondidos. La hipocresía política aplastó un posible acuerdo de solución para el barrio. Por supuesto, nos fuimos.
Más vandalismo en el barrio.
     Los años siguientes el centro se dotó con un equipo directivo en comisión de servicios y muy “dispuesto” a solucionar los problemas internos, además de unos cuantos sufridos profesores que por no estar en el destino de un pueblo dando clases se volvían a la ciudad en plan kamikaze, aunque fuera al María Moliner. De estos últimos raro es el caso que haya durado más de un año en comisión de servicios, y el equipo directivo ha ido cambiando cada poco tiempo por “reajustes” orgánicos. Pues bien, aún se atrevió esta gente a desprestigiar la labor de los que nos habíamos ido cuando consiguieron un premio nacional a la convivencia, desarrollado con su mimado colectivo marginal del  “instituto”. Desde luego que desde que se cambió al profesorado ya no se volvieron a leer en prensa nuestras quejas y reivindicaciones respecto al reparto del alumnado, ni hubo más visitas de protesta a la Consejería de Educación. Se calló todo. Se consiguieron premios de convivencia y la estancia allí parecía propia de un mundo feliz. ¡Qué maravillosos profesionales! Objetivo cumplido entonces: la gente difícil y conflictiva (por muchos motivos) estaba finalmente domesticada. Un gran logro, sin duda. Sin embargo, estábamos informados por personal interno y externo al centro que eso no era así. Que nada más lejos de la realidad. Que el ambiente interno seguía igual o peor que cuando lo dejamos nosotros. Que parecía todo más bien una especie de pantomima de cara a la galería.
     Por suerte tuve y sigo teniendo buena relación con muchos de mis queridos exalumnos no gitanos que también vivieron y sufrieron esa época en el instituto. Muchos de ellos siguen viviendo en el barrio y otros se han marchado de allí aunque mantienen relación con amigos y familiares que todavía habitan en el Oliver. Me cuentan que las cosas siguen muy parecidas a entonces. Algunos incluso se sublevan al ver cómo actualmente en la prensa se siguen aireando los trapos sucios del barrio sin que nadie ponga remedio a la situación. Solo les puedo recomendar que no caigan en la simple trampa de querer solucionar estas situaciones de agresiones y vandalismo con fuerza bruta y violentamente. Seguro que detrás de la noticia hay alguien que quiere más revuelos y alborotos... Debemos estar todos convencidos de que únicamente un sistema educativo integrador de estos colectivos puede dar el resultado deseado por todos. No hay que recurrir al enfrentamiento étnico ni grupal. Hay que educar, pero bien. Y si para ello hay que recurrir a la protesta social para que se deje de una vez de acumular intencionadamente a un colectivo poco integrado, pues se protesta y se reivindican acciones que hasta ahora brillan por su ausencia. Habrá que coger el toro por los cuernos de una vez. Echo de menos una buena asociación vecinal que se plante y deje de conformarse con pequeños logros y prebendas de las instituciones y se enfrente por fin a la situación. Es necesario un órdago a la grande.

     Los desgraciados acontecimientos que han salido ahora, nuevamente, en prensa demuestran que queda mucho por hacer en el barrio Oliver. Quizás se consigan resultados para la generación siguiente  si se consigue un verdadero apoyo institucional y la participación de todos.
Los vecinos del barrio Oliver con el nuevo alcalde
de Zaragoza buscando soluciones a la situación creada.

miércoles, 2 de septiembre de 2015

Geoturismo por el Ebrón.



Cascada de El Calicanto, en el río Ebrón.

     No se trata de un aumentativo de Ebro. El río Ebrón existe. Y hay quien dice que el origen de su nombre tiene que ver con la bravura y fuerza de un caudal que nunca dejó de circular por su cauce. Es un río pequeño en recorrido (no más de 50 kilómetros) y se trata del río, afluente del Turia, nacido en Aragón  situado más al sur de esta comunidad. Desde un lugar próximo a la localidad turolense de Tormón, al sur de la Sierra de Albarracín, este pequeño  río atraviesa en su recorrido final la comarca valenciana del Rincón de Ademuz, desembocando junto a la localidad de Torrebaja.
Arco natural en el Ebrón.
    
Cerca de la entrada a los
 estrechos desde Tormón.
Estrechos del Ebrón.
Sendero acondicionado para un fácil acceso.
 
Concha Cebrián, Mercedes Gonzáles y Enrique Gil en el sendero del Ebrón. (Foto de Javier Suárez).
 
     Los materiales geológicos en los que nace son del Mesozoico, atravesando en sus primeros kilómetros calizas y margas del Jurásico y del Cretácico. Al final de su corto curso se encaja en materiales cenozoicos que le acompañan hasta su desembocadura. Las rocas mesozoicas se deformaron tectónicamente durante la primera mitad de la Era Terciaria, entre 70 y 30 millones de años aproximadamente, dando el joven y agreste relieve actual. Es a finales del terciario, entre el Plioceno y el Cuaternario cuando se producen reajustes tectónicos con fracturas y fallas de poco salto que permiten encajarse a este río, dando el peculiar relieve escalonado actual.
Uno de los pocos tramos de los estrechos donde no solo hay incisión lineal.
    
Pequeño salto de agua en el recorrido del río.
      Uno de los reclamos geoturísticos del río Ebrón es, sin duda, la contemplación de los “estrechos del Ebrón”, muy conocidos y valorados en la zona, y que por su espectacularidad merecen ser visitados. Varios arcos naturales, relictos de la fuerte erosión fluvial, decoran el recorrido por su cauce, además de varias cascadas importantes, como la denominada del Calicanto, junto a Tormón, que es la mayor de los muchos y muy seguidos pequeños saltos de agua que salpican el cauce. Desde un punto estrictamente geomorfológico estos cañones del río Ebrón son el resultado de una importante incisión lineal que el río ha realizado en los últimos millones de años, generando saltos y cascadas en zonas de reactivación tectónica en los materiales que atraviesa. Respecto al otro gran proceso de la dinámica fluvial, la divagación lateral, únicamente es posible contemplar bien su acción en áreas próximas a la desembocadura del río, debido  a la gran dureza y competencia de la mayoría de los materiales antiguos que han sido y son erosionados en los tramos alto y medio del río.
     Merece la pena visitar este sendero fluvial.
 
Incisión lineal en los Estrechos del Ebrón.