¡Dejadme vivir! Geología, Paleontología, Ecología, Educación.

Enrique Gil Bazán.
Doctor en Ciencias Geológicas (Paleontología).
Dpto. Biología y Geología. IES Ramón y Cajal (Zaragoza)
Consejería de Educación, Universidad, Cultura y Deporte. Diputación General de Aragón.
Zaragoza, Aragón, España.

viernes, 22 de febrero de 2013

¿Un Parque Natural en Los Monegros?



Relieve en Los Monegros.

     Para los que no lo sepan Los Monegros son un comarca aragonesa  conocida últimamente por la gente joven debido al  "Monegros Desert Festival", especie de gran exhibición musical que  allí se celebra desde hace unos años. Otros más maduros conocemos esa comarca por otros motivos. Muchos piensan que esos terrenos son un desierto, y otros que son un vergel, debido a  una intrincada red de canales y acequias que los surcan. Ninguna de las dos cosas son. Esos regadíos se consiguieron gracias a la insistencia y empeño social que durante los años 70 del siglo pasado se tuvo para conseguir así la “despensa europea de cereal”. ¡Qué ilusos éramos! Cuántas veces tuvimos que salir corriendo de las cargas de los entonces llamados “grises” (la policía armada) durante el intento de manifestarnos por aquellos nobles objetivos.
Localización en el mapa de Aragón de la comarca de Los Monegros.


Saladas secas en Los Monegros.

     Durante la realización de nuestros estudios universitarios, en especial los geólogos, nos dimos cuenta de la demagogia que habíamos sufrido por ignorancia. Ignorancia por desconocer que los materiales aflorantes en Los Monegros, margas y yesos sobre todo,  no son precisamente muy regables. Y si lo son, porque a cualquier sitio se puede llevar agua, la rentabilidad económica de los cultivos que allí se consigan es mínima. Una gran superficie sin arbolado, con escaso relieve y sometida a intensos episodios de influencia solar y eólica, hacen de la zona en cuestión uno de los lugares menos recomendados para los cultivos. Digan lo que digan, o dijeran entonces.

Roturación en la estepa monegrina.
Vista aérea de la roturación para cultivos.

     La amplia comarca de Los Monegros, junto a varias extensiones de terrenos en la Región de Murcia son los últimos reductos de representación  esteparia de Europa occidental. A pesar de la visible e intenso impacto producido por los humanos  en Los Monegros hay restos de un ecosistema estepario con una biodiversidad riquísima, donde las biocenosis, con sus componentes animales y vegetales, así como los biotopos allí representados, hacen de ese entorno uno de los paraísos para los estudiosos de esos biomas. Desde luego no es un desierto, eso es  otro ecosistema, aunque la gente lo confunda muy a menudo.

Instalaciones del festival de música en Los Monegros

     Durante muchos años atrás, desde finales de los 90 y comienzos de este siglo, las autoridades políticas de Aragón tomaron la iniciativa de crear un Parque Natural en Los Monegros. Con muchos de ellos había corrido yo en mis tiempos por defender los regadíos. Y nunca se consiguió encajar lo que quedaba del ecosistema estepario en el concepto de Parque Natural. Ahora renace esa pretensión, (http://www.heraldo.es/noticias/aragon/huesca_provincia/2013/02/22/lobon_apuesta_por_parque_natural_los_monegros_223718_1101026.html) no sé si por estrategia disuasoria en la crítica situación social actual  o para darles carnaza a los ecologistas, que últimamente están desaparecidos. La verdad es que resulta sorprendente ver cómo, en estos momentos, alguien se ocupa de intentar promover como Parque Natural esta zona aragonesa. Y además  es que no se sabe muy bien qué es lo que se va a conservar, pues el entramado de regadíos del siglo pasado, así como la intensa roturación y usos del suelo en la zona han desfigurado por completo, de forma casi obscena  y comparable a la deforestación de la Amazonía, un entorno natural que dista ahora mucho de ser objeto de conservación. Que el aragonés Costa dijera hace más de un siglo que podía ser el granero de Europa no es suficiente como para lanzarse en picado para cumplir, sin conocimientos y asesoramientos geológicos, con ese “deseo” liberalizador del campo aragonés. Eso está ya pasado de moda.Basta con hacer un corto recorrido por las numerosas carreteras y pistas que surcan la comarca, las mismas por las que circula la “Baja Aragón” de coches todoterreno y motos,  para darse cuenta  del deterioro que tiene ese entorno. ¿Qué se quiere conservar ahora? ¿Realmente merece la pena invertir algo en esa “conservación”, que no es tal? ¿Quién sale ganando con todo esto?

     Cualquier informe geológico actual desaconsejaría la utilización  como terreno agrícola el suelo de Los Monegros, sobre todo, sin agua. Se llevó, a mi juicio, equivocadamente, y ahora se pretende recuperar el ecosistema. ¿A qué se juega?

domingo, 10 de febrero de 2013

Olimpiadas de Geología y nivel académico.


     

     Durante este mes de febrero se están celebrando en las diferentes comunidades autónomas españolas las pruebas de la Olimpiada geológica. Es el cuarto año que se celebran, muy por detrás de las olimpiadas de las ciencias tradicionales: Matemáticas, Física, Química y Biología. Como siempre la geología se ha incorporado con retraso a eso de ponerse a prueba en cuestiones de ciencia. El día 8 de febrero se celebraron en las instalaciones del departamento de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Zaragoza las correspondientes a Aragón. Más 80 alumnos residentes en la comunidad aragonesa  pertenecientes a 4º de ESO, 1º y 2º de bachillerato se presentaron a las mismas, desarrollándose las pruebas en tres exámenes sucesivos. A tres de ellos les esperan las pruebas nacionales en Gerona.


     Independientemente de quienes ganaran en esa prueba geológica, resulta muy significativo en estos momentos de tribulaciones y dudas razonadas  respecto al futuro de la geología en los planes de estudio que la nueva LOMCE pronostica, que se tenga el entusiasmo suficiente como para organizar (un 10 por la organización en Zaragoza, todo sea dicho de paso) como por participar. Y sobre todo, hay que valorar muy alto el nivel de preparación que muchos alumnos de esos niveles académicos que se presentaban demostraron tener al contestar unos cuestionarios con preguntas cuyas respuestas y contenidos muchos de los profesores que les formamos ahora en geología pudimos aprender en los años de carrera universitaria. Sin embargo, ahora,  chavales de entre 16 y 18 años se prestan a demostrar sus conocimientos geológicos ante una prueba puesta por la universidad sin miedos a hacer el ridículo. Ellos demostraron que  su nivel era más que aceptable y bueno.

     Todo esto sé que contrasta enormemente con la consabida cantinela de que los alumnos llegan ahora a la universidad mucho peor preparados que antes. Eso, simplemente, es mentira. Menos PISA y más realidad. En geología lo acabamos de ver.


lunes, 4 de febrero de 2013

A Finlandia hemos de ir.

Paisaje finlandés.

   
      Es muy probable que vieran el programa de televisión presentado por Jordi Évole sobre la educación en Finlandia. Desde que se anunció tenía ganas de verlo, más que nada, por comprobar de una vez en qué consiste y desarrolla el sistema educativo finlandés del que tanto se habla y tan bien. Aparte de ver más bien un programa parecido a “Españoles por el mundo”, pues entrevistó a varios españoles que trabajaban allí, algunos de ellos relacionados con la educación, no pude comprobar en absoluto ninguna de las excelencias educativas de ese país.

     Quizás porque partimos de que allí todo es perfecto en educación, los niveles son altísimos, y la dedicación profesoral y administrativa hacia el alumnado es impecable, lo que vimos, casi sin analizar, deja mucho que desear. Me explicaré. Las ratios (proporción alumnos/profesor por aula) no son tan diferentes de las de aquí, hasta ahora. Comentaban que hay por aula 18 alumnos (aquí eran como mucho 25 en Primaria) y con el apoyo de otro profesor si hay algún alumno con necesidades especiales. Igual que aquí. Las clases son de 45 minutos, saliendo después de cada clase 15 minutos al “recreo”. Esto consiste en salir a la calle directamente, pues no hay vallado de las instalaciones educativas. ¿Maravilloso, no? Y no digo jardín o patio ya que era imposible saberlo debido al duro hielo, no nieve, que cubría el suelo. Y así durante meses y meses. ¿Allí no se caen y rompen algo los niños? Imaginen aquí las protestas de las asociaciones de padres (y madres) si cada tres cuartos de hora hubiera que equiparse para salir a la intemperie, con el riesgo de romperse la crisma en cada episodio sobre el hielo. Y los quebraderos de cabeza del profesorado tratando de esquivar las denuncias que los padres (y madres) podrían ponerles si algo de eso pasara. Pero visto allí todo parece de cuento, ¿verdad?


     Nadie nombró nada de los contenidos conceptuales que esos niños reciben a diario. No se compararon temarios ni otros aspectos de los currículos de ninguna etapa educativa. Mucho trajín entrando y saliendo de las aulas, pero de qué aprenden, nada de nada. De todas formas tampoco hay que preguntar mucho sobre esto teniendo en cuenta la impresionante panoplia de Premios Nobel que tiene Finlandia, y los numerosísimos inventos y adelantos técnicos que la culta sociedad finlandesa ha ofrecido a este mundo en las últimas décadas. Eso sí, confesaban que en los años 90 sufrieron una crisis económica por el alejamiento económico de la Unión Soviética y esa generación, que ronda ahora la treintena, es una generación “perdida”, según ellos. ¿Qué vigor para salir de apuros y atolladeros personales, verdad? ¿A esa gente no la “reciclan” socialmente?

     Tampoco se habló de las retribuciones económicas del profesorado, aunque dicen que están valoradísimos;  del elevado porcentaje de ultraderechistas racistas que hay por allí (esos han debido de estudiar con otro sistema o en otros sitio…) y de los desesperos que la gente coge con esa latitud (sin sol y casi sin comida autóctona), lo que les hace suicidarse oyendo a Sibelius casi en masa (esto es una exageración a propósito). Ni tampoco de los “guetos” en barrios casi marginales, que los hay, que les hace tener, aun con educación pública de calidad, importantes bolsas de pobreza y radicalismo. Claro,… si hubiera enseñanza privada, aunque fuera concertada y religiosa, y fuera usada por muchos que piensan que es mejor que la pública, como aquí, eso no pasaría. Pero hay que saber que a Finlandia no ha habido dios (con perdón) que fuera a evangelizar y poner de paso un buen colegio católico, de los "fetén", como los que se disfrutan por estos lares. Y claro, han tenido que conformar una educación pública, laica y nórdica, tan maravillosa como la que dicen que hay, y que muchos de aquí envidian.

     Para animar esos corazones diré que cada año compruebo a través de los alumnos que van a estudiar con becas Erasmus (veremos ahora lo que duran) al extranjero, que ellos, los “mal preparados” aquí,  son los reyes del mambo en cualquier universidad a la que van; que los niveles que llevan son muy superiores a los que les dan por ahí fuera; que los programas de esas universidades son mucho más triviales y facilones que los españoles. ¿Qué raro, no? Pues sí, es así. Y es bueno saberlo y recordarlo a menudo. Sobre todo por si lo queremos comentar con algún jubilado finlandés que ha conseguido pasar sus últimos años de su vida en un lugar de la costa española, con sol, tapas, terrazas, comida abundante y barata, con ambiente y ganas de vivir. Salieron de su particular finlandés sepulcro blanqueado por la nieve, dicen que muy educados, pero necesitados de “vida”. Está claro, somos diferentes.