¡Dejadme vivir! Geología, Paleontología, Ecología, Educación.

Enrique Gil Bazán.
Doctor en Ciencias Geológicas (Paleontología).
Dpto. Biología y Geología. IES Ramón y Cajal (Zaragoza)
Consejería de Educación, Universidad, Cultura y Deporte. Diputación General de Aragón.
Zaragoza, Aragón, España.

domingo, 2 de junio de 2013

Educación: el Dios de los cristianos.

  

 Transcribo abajo el artículo de Juan José Millás del 24 de mayo en El País. Lo leí, me gustó,  y pensé que compartía casi por completo su contenido. 
Dios y Einstein
Puntuará tanto traducir la Eneida como cantar el Venid y vamos todos con flores a María

Un dios que necesita puntuar para la nota media tanto como el Teorema de Pitágoras, es un dios con la autoestima por los suelos. Pero es el dios que el Gobierno de Rajoy acaba de introducir en nuestro sistema educativo, el dios de los siniestros Rouco Varela y Martínez Camino, el dios del recientemente fallecido general Videla, de misa y comunión diarias, el dios que perdona al violador y excomulga a la violada por deshacerse de su semilla, el dios que iluminó a Bush y Aznar, entre otros, para bombardear a la población civil de Irak y poner en marcha los centros de tortura conocidos como cárceles secretas, el dios de Franco, que creíamos olvidado, el de Pinochet y el de su amiga íntima, Margaret Thatcher, un dios neoliberal, ultracapitalista, partidario de las privatizaciones en curso, de la reforma laboral, de las leyes misóginas de Gallardón, de los paraísos fiscales, el dios de Ana Mato, de Bárcenas, de Wert, el dios de Ana Botella…
Más que un dios, si lo piensas, parece un tipo con problemas de reconocimiento público. Pues bien, ya lo tenemos en los libros de texto, a la altura de los grandes físicos de la historia, de los más famosos matemáticos, a la altura de los más laureados lingüistas, de los grandes poetas, a la altura de Verlaine o de Rimbaud, con los que se codeará en los exámenes de fin de curso. Puntuará tanto traducir la Eneida como cantar el Venid y vamos todos con flores a María. Quizá esta hazaña legislativa de la Conferencia Episcopal, aliada con un Gobierno meapilas, acabe constituyendo la prueba más palmaria de que dios no existe o que, de existir, es un pobre diablo. En eso lo han convertido al menos quienes se arrogan el monopolio de su representación. Esperamos, ansiosos, las opiniones de quienes, creyendo sinceramente en él, renuncian por eso mismo a hacerle competir con Einstein.


   A los pocos días de su publicación apareció en mi cuenta de facebook una carta a ese periódico, no publicada, de Leandro Sequeiros San Román, catedrático de paleontología, filósofo y teólogo, además de jesuita, ya jubilado, para que sus muchos “amigos” de esa red social nos enterásemos de su opinión sobre el artículo de Millás:
 Como veo que a El Pais no le ha convenido publicar esta carta, con ideas muy similares a la de Pedro Miguel Lamet en Periodista Digital, me permito publicarla aquí. Se refiere al artículo de Juan José Millás de 24 de Mayo.

Dios y Einstein, y vuelta
En la edición de 24 de Mayo de El País, en la contraportada, insertan un comentario de Juan José Millás titulado "Dios y Einstein". Admiro la prosa del escritor, pero pienso que esta vez se ha dejado llevar por la pasión (que a veces nos ciega). Tiene razón en la cuestión de fondo: la crítica a algunos de los puntos de la ya famosa LOMCE. Pero es injusto en el tratamiento que le da a Dios. Evidentemente, ese Dios del que habla no es el Dios de los cristianos (ni siquiera el de otras tradiciones religiosas). Es un Dios inventado, fruto de lecturas mal digeridas o de resentimientos ocultos que rebosan por su pluma. Ojalá el Dios de Juan José Millás fuera el Dios de Einstein (que es el Dios de Spinoza), tal como lo describe en muchos de sus escritos.
Leandro Sequeiros San Román

   Considerado  por muchos durante mucho tiempo como cura “progre”  y muy avivador de masas, al menos ideológicamente, es  alguien que muestra a diario, en sus charlas, publicaciones y redes sociales,  afinidades por causas muy candentes  de hoy en día que durante mucho tiempo han estado, y algunas siguen estando,  un tanto “alejadas” de la oficialidad de la Iglesia católica (lucha contra la homofobia, educación  en igualdad y libertad, teología de la liberación, etc.),  lo que le ha valido algunas inquinas  de la derecha más recalcitrante de este país  y  también de algunos de sus colegas religiosos. Y es  por ese motivo por lo que el contenido de esa breve pero expresiva carta, cándido de mí, dentro del afecto y respeto que le profeso, me ha sorprendido y confundido.  Por ello decidí escribirle el siguiente mensaje el 27 de mayo :
Hola Seke! He leído tu carta no publicada que has escrito en relación al artículo de J. Millás en El País. Y como es un tema por el que busco y pregunto desde hace muchos años (desde siempre) y creo que me puedo alargar, te mando este mensaje privado. Quiero expresar sin acritud mis ideas y criterios sobre el tema, por lo que espero sepas perdonar mis imprecisiones sobre el mismo. Veamos, cuando te refieres al Dios de los cristianos, ¿a qué cristianos te refieres? A los de base, a los del estilo de Rouco y Martínez Camino (porque al menos ellos se consideran); a la gente de la calle; a los que te leen en Tendencias 21 de las religiones? ¿Y a qué Dios? Al Dios con el que educaron a la gente de mi generación: Dios justiciero y vengativo, aunque conocedor de todo, pero todo de verdad; al que se dirigió Benedicto XVI en su visita a un campo de concentración en Polonia y al que le dijo “¿dónde estabas para consentir esto?”; o al Dios del “amor”, en plan “alabaré, alabaré” o “Viva la gente”… ¿A cuál?
Por otro lado, te he leído en alguna entrevista que te hicieron hace tiempo que los de ciencias, la gente de ciencias en general, tienen un concepto muy infantil de Dios… ¿Se puede tener otro?  Es con el que se nos educó a los que fuimos a colegios religiosos. Si es que sí, y por favor no me remitas a las publicaciones de Tendencias21, que sea entendible y comprensible por todos, y no haya que ser teólogo, filósofo (y/o paleontólogo) para poder descifrarlo, al margen de la mayor o menor FE que se pueda tener. Posiblemente esas frases de Millás que tanto enconan son fruto de lecturas oscuras o mal interpretadas que se nos hizo hacer de jóvenes. Pero es que se pasa de cuentos para niños a profundas reflexiones (esas sí que me parecen oscuras) que son aplaudidas y valoradas por muy pocas personas, pues les llegan a pocos (los lectores de Tendencias y cuatro más…).
Por eso, y aunque veo por el facebook que estás muy ocupado, te pediría que hicieras un seminario o  breve docencia, en plan clase on line para los que tenemos tantas dudas como yo, que no somos pocos, y así poder llegar a saber a qué cristianos tomar como referencia, por creíbles, y a qué Dios hay que aceptar en nuestras vidas, eliminando conceptos infantiles. Por favor, si me contestas, y espero que sí, no me digas lo que una vez  en La Coruña estando con Emiliano de gira enseñando Atapuerca, cual Pantoja,  en un momento trascendente e íntimo le pregunté   que  en qué tipo de idea de Dios se había creído y se cree ahora, a lo que me contestó que me imaginara a “Dios como un modelo de vida a seguir…” ¡Pasé a otro tema!
Un fuerte abrazo,
Enrique.
   Me contestó diciendo que me respondería más despacio…
   No creo que a nadie que alguna vez en su vida haya pensado algo sobre el tema no le hayan surgido las mismas dudas, o parecidas, de las  que expreso en mi carta. Somos muchos lo que deseamos de  los que lo tienen claro una buena respuesta.
    Espero ansioso. Sin más comentarios.




 

1 comentario:

  1. José Aº Sánchez Gimeno4 de junio de 2013, 4:34

    Enrique has tocado un tema tan importante, aunque a mucha gente no se lo parezca- que voy a intentar-aunque sea difícil- darte mi opinión al respecto. Estoy contigo y con mucha gente que lo peor que podría haber hecho el gobierno es ceder a las presiones de los obispos, que no creen, porque si creyeran sabrían que no necesitarían de la presión de la evaluación de la asignatura de la religión para quienes optan por ella. Einstein que era un hombre profundamente religioso pero no confesional ( Veáse "Lo que yo creo" Ed. Tusquets), decía que la religiosidad más profunda era la del hombre de ciencia conmovido profundamente ante el misterio, algo análogo les ocurría a los pioneros de la mecánica cuántica: cuando Bohr fue investido caballero en su Dinamarca natal por sus aportaciones a la ciencia, eligió como lema para su escudo: " oppuesta sunt complementa" en la línea del vedanta advaita de Oppenheimer, Fritjohf Capra en "la anza de los maestros" nos refiere una experiencia mística que tuvo un día en la orilla del mar contemplando el ir y venir de las olas:"...des pués de años y años ocupado con las teorías más avanzadas, las ecuaciones,...ví el formarse y deshacerse de las partículas como una danza sagrada, la emoción fué tan intensa que no pude contener las lágrimas...". Te estoy citando todo de memoria pero es más o menos así. Alguien dirá que esa espiritualidad no quita el dolor del mundo. Desde luego no lo provoca como han hecho casi todas las religiones a lo largo de la historia y siempre va acompañada de una "comprensión" y una compasión que solo tiene frutos de profunda humanidad y compromiso con la verdad, la bondad y la belleza y- agregaría- la justicia y la libertad. Creo que el buen Jesús no examinó a ninguno de sus seguidores para ver si habían entendido su mensaje, más bien los convenció. Después fue "enterrado" en el Vaticano y cuando resucite de las ruinas de aquél no será necesario que nadie sea evaluado sobre su conocimiento

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