¡Dejadme vivir! Geología, Paleontología, Ecología, Educación.

Enrique Gil Bazán.
Doctor en Ciencias Geológicas (Paleontología).
Dpto. Biología y Geología. IES Ramón y Cajal (Zaragoza)
Consejería de Educación, Universidad, Cultura y Deporte. Diputación General de Aragón.
Zaragoza, Aragón, España.

miércoles, 15 de mayo de 2013

De profesión, interino.




     Nunca he sido profesor interino en mi ya dilatada vida docente. Pero conozco a cientos de ellos que dedican su labor profesional en la enseñanza secundaria. Su trabajo ha sido y es imprescindible para que se pueda completar el puzzle académico que venimos ejerciendo/padeciendo desde hace décadas. Y por eso necesito decir alguna cosa en relación con muchos de ellos que se sienten indignados últimamente. Las últimas noticias respecto al sistema de inclusión en las listas de interinos que se plantea modificar y aplicar en Madrid, y ahora en Aragón, versan en torno a considerar la nota obtenida en las dos últimas pruebas de oposiciones como un 80% del total. El resto, ese 20%, se conseguirá con el currículum personal y la experiencia docente, es decir, la antigüedad como interino. Lo que se lee estos días de los sindicatos de la enseñanza, y se oye en los claustros,  es que esa medida se traducirá en elegir interinos  “a dedo”, además de un desprecio hacia el colectivo interino. No lo entiendo, la verdad.


     Hace ya muchos años que a muchos funcionarios “de plantilla” nos parecían sorprendentes y raras determinadas prácticas de la administración con el mundo interino. Por ejemplo, se ha pasado por épocas en las que los contratos se les hacían al comenzar el curso en septiembre hasta el 22 de diciembre, día de comienzo de las vacaciones navideñas, y se les volvía a contratar el 8 de enero, con lo que la administración se ahorraba las vacaciones. Pero eran otros tiempos políticos y curiosamente nadie protestaba ni decía nada. Por otro lado consiguieron que con cinco meses y medio de docencia, no seis como en otros colectivos, se les pagaran dos de paro.  Ahora protestan porque el último mes que van a cobrar su sueldo es el de junio, pues se les va a echar durante el verano, al no ser necesarios durante estos meses para dar clase. La consideración hacia estos puntos expuestos, y otros parecidos, puede ser muy variada y contrapuesta, hay que reconocerlo, pero hay cuestiones que tienen que cambiar decididamente. La más urgente, por sangrante,  a mi juicio, consiste en no dejar perpetuarse a nadie en las listas de interinos durante décadas, sin aprobar ni el primer ejercicio de las oposiciones. Conozco el caso concreto de las listas de interinos de Aragón, en la especialidad de Física y Química, en la que  las números 1 y 2 de la lista, en especial la 1, lleva varias décadas trabajando de interina, estando ya casi a punto de jubilarse. No les “interesa” aprobar pues si lo hacen tienen que hacer el recorrido pertinente durante unos cuantos  años por los institutos rurales antes de volver a la ciudad. Y eso se consigue presentándose al examen de oposición, firmar o rellenar algo, y marcharse a su casa, pues tienen la plena seguridad de que se va a contabilizar su antigüedad y, aunque otro opositor más joven haya sacado mejor nota en el examen, estará por detrás en la lista para poder trabajar al año siguiente. De estos casos hay muchos en la enseñanza, siendo  muy hiriente para todos, pero en especial para los opositores que ha sacado un 7, 8, 9, e incluso un 10 en su primer ejercicio, y luego ven que cuatro “listillos” se les adelantan en la lista, oposición tras oposición,  por el mero hecho de estar allí hace años, y  habiendo  suspendido claramente su examen. ¡Cuántos interinos, con la boca pequeña y a escondidas (para que no les llamen “reaccionarios”  sus entregados compañeros) lo reconocen y denuncian!


     Parece increíble, pero es cierto. ¿Esto no hay cambiarlo? ¿Esto es “solidario”, término que emplean muy a menudo en su “defensa” de derechos, más bien “prebendas”? ¿Un joven que se quiere dedicar a la enseñanza no puede ser interino por no llevar determinados años de “experiencia” docente? ¿Esto es democrático? ¿Con esta gente hay que solidarizarse? No me sé contestar con claridad a todas estas preguntas, y aunque puedo poner muchas pegas a la nueva ley de educación que se nos avecina,  y a sus recortes, lo que tengo claro es que esto hay que cambiarlo, lo haga quien lo haga. ¡Basta ya!




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